martes, 14 de julio de 2020

Homero Quiñones Urbaez: Amor Propio (+Poesía)

Por: Homero Quiñones Urbaez - ...Amor Propio. Abandonado a mi suerte, logré la sobrevivencia, consolide la existencia, cuando oscuro parecía, el final para mis días, con ésta crónica y hazañas en ésta historia tan larga de leyendas y lamentos, hasta que raro razonamiento, le dio luz a mí existencia. Se dónde viene la luz que me ilumina mis días, eres tú el alma mía, a quién debo agradecer, en vez de sentirme mal estar bien, o es nuevo proceder que me ha venido a abordar. Dicen que nada es casual, que todo tiene su efecto, pero si el decir es correcto, dónde radicaba mi mal. De dónde el calor que me conforta. De dónde la esperanza que me embarga. Cómo ágil de espíritu, tengo por el tiempo todos sus espacios copados para calma de mis ansias. Quién será la artesana de mi bienestar. Porqué utilizaré de manera constante la imagen de mi madre, en forma de oración, para agradecer tanta paz cordura, por cierto un elemento tan escaso en estos días como es el sentido común que resulta ser el menos común de todos los sentidos, y tan desasistidos de tan preciado bien como nos encontramos, erramos por no tenerlo y aún teniéndolo nos equivocamos. Cuándo en medio de tanto mal me das albricias de tu bien, no se a quién agradecer. Qué es lo que hace que en las noches tristes la luna se vista de día, como el sol del mediodía. No se como aprendí a ver de la vida, el lado bueno, pero, como quiera que haya sido me acompaña el mejor sino. O es que me quiero engañar sabiendo cual fue la causa de mi mal que me ha hecho bien. Total que del desamparo algo me quedo claro, que si en mis manos está la solución para enrumbar mi camino, como hasta ahora lo he logrado al construir mi destino. no importa que no me quieras que yo me quiero solito, dame solo un pedacito, del secreto de la vida y estarás siempre a mi lado, asomada en cada esquina, del alba al oscurecer, dime si eres mujer, o una figura paterna, a Quién debo agradecer. Evito las imprudencias, tratando de evitar si está bien o está mal, si conozco mis falencias, el lado de la experiencia y el transcurrir de los días, me enseñó que el alma mía, su nido ya construyó, y aunque la puerta está abierta, solo puedo entrar yo. Lo demás está en salir a recibir a quien llegare a mi estancia y yo deba saludar su presencia, con la misma deferencia que se saluda a un conocido, y luego vuelvo a mi nido, con la mente ya más fresca, porque obtuve la respuesta para vivir ésta vida, sin depender del azar ni de ningún sortilegio, que aumentaría mí mal. La paz, la felicidad, son los dones más preciados, y sí tengo lo concreto, que hasta mi ha llegado, lo mantendré en secreto, pero siempre a mi lado....

FUENTE: Prosa poética

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