Tales acciones, de acuerdo con Cabello, se inscriben en la guerra no convencional, definida en un manual escrito por las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos—publicado en abril de 2011—como "aquellas actividades desarrolladas para hacer posible que un movimiento de resistencia o una insurgencia coaccionen, alteren o derroquen a un gobierno o potencia ocupante operando mediante o con fuerzas clandestinas, auxiliares y guerrilleras en un territorio enemigo".
En un taller del I curso de propulsores del partido revolucionario, efectuado en el estado Miranda, refirió que actualmente se promueve una guerra contra el pueblo, que lo lleve a culpar al Ejecutivo de los efectos de la guerra económica impulsada por la misma derecha. "Por eso, a nuestra gente hay que hablarle claro. Si hay colas, vamos a asumirlas, porque ellos (sectores antichavistas) dicen que van a asumir las colas, ¿para qué? Para generar disturbios".
En transmisión por Venezolana de Televisión, Cabello manifestó que la guerra no convencional, estrategia aplicada por Estados Unidos, busca un objetivo político: derrocar a la Revolución Bolivariana sin la intervención militar directa, y con una inversión económica menor.
Este mecanismo de intervención pretende empujar una mayoría pasiva y neutral "hacia posiciones en contra del gobierno a derrocar y apalancar la subversión y la insurgencia", haciendo creer que existen tres pedazos de la población, dos minorías no representantivas y un gran centro, para así crear una gran campaña para empujar para quienes estén en el grupo mayoritario "contra del gobierno".
En el contexto venezolano, estas acciones de guerra no convencional también incluyen ataques a la imagen de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), relacionándolos con el narcotráfico, con la violación de los derechos humanos, y así colocar a la nación en contra de uno de los pilares centrales de la democracia venezolana, advirtió el también Presidente de la Asamblea Nacional.
Un historial intervencionista
En su participación, Cabello también recordó que el imperialismo norteamericano tiene un amplio historial de intervenciones militares en diversos países, entre ellos Afganistán, en las que no solo ha utilizado a soldados, sino también a mercenarios, conocidos como contratistas, para atacar a los pueblos.
Para ello, Estados Unidos usa su poderío económico, militar y mediático para adaptar las situaciones a su conveniencia. "No cometamos el error de subestimar al imperialismo norteamericano. Ellos tienen formas de obtener información que a veces uno se queda pasmado. Quien crea que el teléfono celular que tiene en su bolsillo es un instrumento seguro está total y absolutamente equivocado", expresó.
Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló que su nación continuará con el dominio militar en otros países como Iraq, Siria y Afganistán, pese a reconocer políticas intervencionistas fracasadas de este tipo como el bloqueo contra Cuba, sostenido por más de 50 años.
| FUENTE: AVN |



