miércoles, 13 de junio de 2012

Simulan la sangre humana para detectar enfermedades degenerativas

La nanociencia y la nanotecnología emergen como áreas pioneras en la investigación. Por ello, controlar las escalas nanométricas a través de la manipulación de la materia en medidas minúsculas, como los átomos y las moléculas, genera nuevos retos científico-tecnológicos y la creación de innovadores materiales, equipamientos y sistemas.
En este contexto se enmarca el proyecto de investigación Fantoma de Sangre Humana, que desarrollan investigadores del Laboratorio de Bioinstrumentación y Nanomedicina del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid (LBN-CTB-UPM).

La acepción médica de Fantoma hace referencia a un modelo semejante a un sistema, órgano o biofluido del cuerpo humano, que reúne algunas o todas sus características y propiedades. El Fantoma de Sangre Humana se asemeja a la sangre humana en la proporción porcentual de glóbulos rojos, blancos y plaquetas, así como la viscosidad de la misma.

En el proyecto, los investigadores de la UPM trataron de “simular las características mecánicas y dinámicas de la sangre humana para lograr una experimentación más innovadora”, indica Rubén García, profesor del CTB-UPM e investigador del proyecto.

Para ello, los expertos del CTB, en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red en Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (ciber-bbn), sustituyeron las propiedades viscosas de la sangre, sintetizando emulsiones semejantes a la gelatina. Después permutaron esa concentración de células por nanopartículas.

Mediante la combinación de éstas emularon los distintos tipos de células concentradas en la sangre, dependiendo de sus tamaños y formas.

“El resultado de este trabajo representa un gran avance para los equipos médicos, que hasta ahora utilizaban agua destilada con propiedades muy distintas a la sangre para testar equipos que manipulan sangre humana”, explica Javier Sanolmedo, director del Laboratorio de Instrumentación y Nanomedicina del CTB.

La idea de sustituir el agua por una sustancia más parecida a la sangre se concibió para probar nanotecnologías concebidas como sistemas más pequeños y portables, todavía sin comercializar.

Además, “la búsqueda de nuevos métodos para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, Alzheimer y Parkinson implica el uso de micro y nanopartículas”, señala García.

Este fantoma o “modelo” de sangre permitirá controlar magnéticamente las nanopartículas en el flujo sanguíneo y observar su comportamiento, “con el fin de identificar posibles incidencias microscópicas en las células y adoptar las medidas pertinentes para corregirlas”, añade Sanolmedo.

FUENTE: SINC - http://www.correodelorinoco.gob.ve

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