viernes, 10 de julio de 2020

Los títulos nobiliarios de Guillermo “Fantástico” González

A Guillermo González le fueron concedidos en España, los títulos nobiliarios de barón de la Casa Real y teniente coronel de los Tercios Reales, como muestra de gratitud a un hijo de España que tuvo éxito fuera de las tierras ibéricas. Por otro lado, en Venezuela era para todos sencillamente Guillermo “Fantástico” González, una combinación que nace de su nombre y de la popularidad que obtuvo en el programa sabatino Fantástico de RCTV. La verdad, independientes de los títulos nobiliarios o apodos, siempre he pensado que ser feliz no es cuestión de suerte sino una decisión diaria, y eso lo aplicaba muy bien Guillermo González día a día; haber sido y haber hecho feliz a mucha gente, no es cualquier cosa, y para mí era su mejor definición.

El apodo de “Fantástico” lo llevaba con mucho orgullo porque así lo quiso la gente y él lo sabía. Guillermo recibió ese apodo a punta de cariño, por un pueblo que siempre lo admiró, lo quiso y lo querrá, y así lo ha sentido toda esa legión de amigos que tenía Guillermo en cada rincón del planeta. A Guillermo todos lo consideraban un ser humano “Fantástico” y hoy eso lo puedo afirmar, sin temor a equivocarme, porque las manifestaciones de cariño de la diáspora venezolana, han hecho que la despedida a Guillermito haya sido a escala mundial.


Los títulos nobiliarios de barón y teniente coronel sólo los usaba cuando quería hacer una entrada triunfal o un acto grandilocuente, pero como siempre en tono de comedia que era unos de los talentos más fuerte que tenía como artista. Un día me contó, mejor dicho, nos contó a un grupo de amigos, que él estaba en San Francisco, California, con sus hijos Guillermina y Themis y andaba buscando un hotel para llegar en Napa Valley, pero era una época bastante concurrida y no había hotel. De repente, con ese ingenio y viveza criolla que siempre lo caracterizó, le dijo a su hija, ‘llama al hotel e infórmales que está de visita, proveniente de España, el barón de la Casa Real y teniente coronel de los Tercios Reales’; inmediatamente su hija Guillermina llevó a cabo el plan de su padre y para sorpresa de sus hijos rápidamente le consiguieron una suite y Guillermo les respondió con una mueca de sobrado.

Al llegar al hotel, por supuesto, hizo su gran entrada el barón de la Casa Real, con sus lentes oscuros, gran saco azul con insignia real en el bolsillo izquierdo, cerca del corazón, y con un caminar, que honestamente tenía muy poco de realeza, pero de eso nadie se percató, hizo su aparición y el barón fue muy bien recibido; es verdad que no hubo protocolo, ya que los americanos no tienen tradición ni conocimiento monárquico (algo que además era perfecto para su ocurrencia), pero sí fue recibido con mucho respeto y consideración. Ahora, como todo cuento de Guillermo tenía su respectivo turning point, con lo que no contaba él, era que un trabajador del hotel fuese venezolano y al verlo emocionado le gritó, ‘¡Épale, Fantástico!, ¡Rolo e’ vivo qué bueno conocerte!‘ Inmediatamente Guillermo sorprendido, miró a todos lados buscando la salida de emergencia, con un gran gesto que indicaba el temor a ser descubierto, mientras trataba de esconderse detrás de los lentes y pensaba ‘trágame tierra‘.

Afortunadamente para la familia González nadie hablaba español y él rápidamente respiró, le peló los ojos, como sólo él sabía hacerlo, y el muchacho sonreído y cómplice entendió que era mejor callar antes de terminar con una gran escena. Ese cuento termina cuando se enteraron que la suite que les habían reservado era la misma que usaron en una oportunidad, Richard Burton y Elizabeth Taylor; así que la historia saltó de la realeza española al glamour hollywoodense y los gestos y muecas de Guillermo eran para ese momento de una estrella famosa, como si ya no lo fuese.

Esa primera experiencia sirvió para que fuese afinando la simpática comedia, por supuesto basada en hechos reales, y a partir de entonces, en otras oportunidades y en otras ciudades, le pidió a Gloria Valderrama, a quien muchos de sus amigos bautizamos como ‘la baronesa‘, para que se hiciera pasar como su asistente y así poder hacer una reservación en algún hotel o restaurante cuando no había capacidad o era muy complicado tener acceso, y la verdad es que siempre les funcionó. Por supuesto que ahora el cuento tenía más elementos; ahora, él llegaba, Gloria mostraba la tarjeta que lo identificaba como barón, pero esta vez muy atento a que algún venezolano o latino inoportuno, con la excusa de las muestras de cariño, quisiera interrumpir su gran aparición o entrada. Guillermo nuevamente iba vestido con su gran saco azul de la Casa Real española, traje que viajaba con él a todos lados, llevaba siempre sus lentes oscuros y su cabello engominado. Los empleados del lugar al verlo aparecer, inmediatamente lo hacían pasar y lo atendían con mucho esmero, como el barón se lo merecía; hay que aclarar que el saco azul que usaba no era de la Casa Real, sino era la de su equipo de toda la vida, el Real Madrid; pero ese era el ingenio y el atrevimiento divertido de Guillermo “Fantástico” González.


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FUENTE: Juan Carlos Wessolossky // elvenezolanonews.com

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