Al desaparecer de los comercios y de la red de salud pública, estos productos se convirtieron en un negocio para los bachaqueros, por lo que las ventas son públicas y notorias en la Redoma de Petare. Sin embargo, Ana Díaz, vecina de Guarenas, estado Miranda, no tuvo la suerte de conseguirlos en ese sitio. Luego de durar seis meses recorriendo farmacias tanto en la entidad como en Caracas, se enteró de que estaba embarazada. El pasado 2 de agosto tuvo a su quinto hijo por cesárea y fue esterilizada.
“Yo tomaba las Belara; ni los bachaqueros ni los grupos de Facebook las tenían, así que no las pude tomar más, pero jamás deje de buscarlas. Los preservativos de buenas marcas desaparecieron; solo se conseguían unos que se rompen fácilmente. Decidimos cuidarnos con el coitus interruptus y así estuvimos por seis meses, hasta que quedé embarazada a mediados de noviembre”, contó Ana. Su quinto hijo es el resultado de un embarazo no planificado, pero le ha dado la bienvenida junto con sus tres hermanas y un hermano.
Gledys Navas, de 26 años, residente de Catia, un sector popular caraqueño, comenzó a angustiarse el año pasado cuando dejó de conseguir las pastillas que le prescribió su ginecóloga. Los bachaqueros las tenían, pero ella y su esposo no pudieron comprarlas debido a los altos precios. Comentó que el ingreso familiar apenas les alcanza para comprar comida para ellos y su niña de 3 años. Ahora tiene siete meses de embarazo y está en trámites para la esterilización luego del parto, porque la masa no está para bollos en estos tiempos de carestía de productos, afirma.
Los más jóvenes, debido a su edad, no pueden optar por métodos definitivos como la esterilización. A la dificultad para conseguir pastillas y preservativos se le suma la falta de información o desconocimiento sobre el control de la natalidad. Este es el caso de Ruth Rivas, de 18 años, quien relata que no pensaba quedar embarazada. “No usé ningún método, me puse a inventar. No creímos que con una sola vez podía pasarme; no le paramos hasta que me enfermé y me lo dijeron. Hay que pensar con la cabeza y no dejarse llevar por el momento. La situación del país no está fácil y la excitación dura un momento y nada más. Ya voy a cumplir siete meses de embarazo, pronto llegará mi bebé”, señaló.
Adolescentes en riesgo
La gineco-obstetra Ana Serrao afirma que la ausencia generalizada de métodos anticonceptivos en hospitales y clínicas se ha agudizado en los últimos seis meses. “La mayoría de los medicamentos los consiguen bachaqueados, algunos en el casco colonial de Petare, pero yo no les puedo garantizar si esas medicinas son efectivas, si son buenas o no”, indicó.
“La población venezolana se incrementará con los nuevos recién nacidos de embarazos no deseados, pero que tienen que venir al mundo. Se están viendo muchas adolescentes embarazadas. Ellas son el grupo de mayor riesgo”, expresó.
La médica afirma que vivimos tiempos de una sexualidad temerosa. En lo que va de agosto tiene un registro de siete embarazos por causa de escasez de métodos anticonceptivos. “Ese es un número alarmante para una consulta privada; son pacientes que no desean un embarazo y al final se resignan”, apuntó.
Esta situación vulnera los derechos sexuales y reproductivos, advierte Serrao. Insiste en que no se están garantizando los derechos sexuales y reproductivos. “No tenemos cómo ayudar; en las clínicas no disponemos de dispositivos intrauterinos ni de implantes subdérmicos. Cuando indicamos anticonceptivos, las pacientes consiguen una marca hoy y otra el mes que viene. Les están rotando las pastillas y eso genera en ellas una inestabilidad desde el punto de vista hormonal”, explicó.
Señala la médica que solo les queda recomendar métodos naturales como el ritmo y el coitus interruptus. “Prácticamente tienen que empezar a aprender a usarlos, y la vasectomía no es una opción que le agrade a los caballeros”, expresó.
También sugiere a la población exigir a las autoridades nacionales de salud los métodos anticonceptivos, porque si no el país tendrá una población extra a la que no tendremos como mantener.
Problema a futuro
El docente universitario Leoncio Barrios, psicólogo y analista social, advierte que puede haber un aumento de la población para la cual no hay capacidad de atención. “Un embarazo, en estos momentos de crisis económica y de carencias de productos para niños, no solo es un problema ahora, sino a futuro, porque en los próximos años aumentará el costo de la vida y con ello las dificultades de educación, vivienda, recreación y atención de salud”, vaticina.
Barrios señala que actualmente debe evitarse un embarazo a toda costa: “Hay que ampliar las opciones de protección y recordar que no solo se trata de pastillas; hay que considerar el diafragma, los parches, inyecciones, colocarse el ‘aparato’, consultar al ginecólogo. Y si no consiguen ninguno, queda la opción de métodos que no son seguros pero que reducen el riesgo de embarazo, como el del ritmo. Ahora, si quieren seguridad lo mejor es el condón o evitar la penetración vaginal”. En su libro Los sustos del sexo sugiere el sexo oral y el anal, según acuerdo de la pareja, no obstante, lo más seguro y libre de todo riesgo es la masturbación mutua, señala.
Hacen censos para evitar el bachaqueo
La doctora Marisol Higuera, coordinadora del Centro de Diagnóstico Integral San Miguel Arcángel, ubicado en la avenida Francisco de Miranda, indicó que en este sitio, durante los tres días que va el ecografista, diagnostican entre 10 y 15 embarazadas por falta de anticonceptivos. “Llegan con malestares y cuando se les da la noticia no creen, porque dicen que sus esposos se cuidan. Algunas usan el coitus interruptus. Actuamos como psicólogos ante esos traumas que sufren las pacientes”, manifestó.
La médica Higuera afirma que hace falta más educación sexual y orientación para que las mujeres se pongan en control en los consultorios populares, donde se les dan mensualmente las pastillas. “Llevamos registros de las que están en edad fértil, las que han parido y las que ya están en planificación familiar. Ellas deben venir para estar seguros de que usarán las pastillas y no las van a vender, como ha pasado; por eso aplicamos controles”, indicó.
Para Higuera es fundamental la educación sexual en la población, en especial en los jóvenes. “Las mujeres están acostumbradas a parir y a no asistir a sus consultas; toman pastillas por su cuenta, se ponen implantes, usan preservativos y en esos cambios bruscos salen embarazadas. Deberían ir a un ginecólogo que les indique el tratamiento para cuidarse o les dé las opciones”, alertó.
FUENTE: Isabel Herrera - http://www.elpitazo.com


