domingo, 22 de marzo de 2020

Wilmar Colina: Cuarentena con hambre (+Opinión)

Por: Wilmar Colina - Para nadie es un secreto que la inmensa mayoría de los venezolanos, producto de la actual crisis económica que devora al país, vive al día con la búsqueda de su sustento, lo que significa que diariamente trata de llevar un plato a su mesa y la de sus familiares, tratando de sobrevivir a las arremetidas de esta -por demás- difícil situación.
También es bien sabido que el salario mínimo no es suficiente para costear las necesidades básicas del venezolano, el cual hace malabarismo para poder cubrir su alimentación diaria, dejando de lado otras necesidades no menos importantes.
Sin embargo, muchos ciudadanos de este país -sobre todos los de menos poder adquisitivo- a pesar de tantas vicisitudes cotidianas, la mala gestión de gobierno en lo económico, la situación social resultante de todo esto, se habían acostumbrado a “rebuscarse”; término utilizado coloquialmente para denotar los movimientos y acciones que hace cada individuo de este país para conseguir el dinero que no le alcanza del sueldo y lograr completar para el gasto diario.
Pero, ante la llegada del COVID-19, así como la imperiosa necesidad de mantener en cuarentena social “voluntaria” a los todos y cada uno de los habitantes del país, puso sobre el tapete el tema alimentario: ¿Cómo van a hacer los venezolanos que viven del “rebusque diario” para poder cumplir una cuarentena obligada? Este es un tema que desespera a todos lo que por consecuencia sufren más ferozmente la crisis alimentaria, debatiéndose entre salir a conseguir bastimento y arriesgarse a contraer el virus o encerrarse muriendo de mengua ante la imposibilidad de satisfacer la necesidad de alimentación familiar.
Tal es el caso de los que laboran como taxistas, caleteros, comerciantes informales, fruteros, técnicos electricistas, plomeros, albañiles, herrero y un sinnúmero de oficios que utilizan el producto de su trabajo diario para comprar los alimentos que necesitan dentro de su grupo familiar.
Por otro lado, la misma pandemia del Coronavirus exige que en cada hogar existan insumos mínimos para la higiene general y personal, aparte de otros productos para evitar el contagio de los grupos familiares en cada vivienda, lo cual se pone cuesta arriba en virtud de lo difícil que ya resulta comprar la comida, mención aparte merecen la compra de mascarillas, gel antibacterial y alcohol, que dicho sea de paso, han aprovechado algunos comerciantes inescrupulosos para vender los mencionados productos a precios exorbitantes, lo que constituye una total falta de conciencia ciudadana así como la más absoluta ausencia de empatía con las necesidades de la mayoría.
Ante este panorama, el gobierno en todos sus niveles de acción, realiza las recomendaciones de rigor para evitar la propagación del virus, lo que conlleva a la ya citada cuarentena social, militarizando las calles y utilizando las fuerzas de orden público para hacer cumplir esta medida. Lo que hace que crezca la incertidumbre no solo de la evolución de la pandemia en el país, sino de cómo aguantar el encierro sin los insumos y alimentos necesarios para tal fin.
Lo anterior, es muestra del desastre social y económico que embarga hoy nuestra Venezuela, donde una medida sanitaria tan simple como una cuarentena social es sinónimo de un dolor de cabeza para muchos venezolanos debido a la necesidad de suplir a su grupo familiar de los alimentos necesarios del día a día, en contraste a lo que sucede en otros países, donde el salario mínimo está más acorde a las necesidades reales de sus ciudadanos, así como con una “gestión de gobierno normal”, que permite la implementación y cumplimiento de esta cuarentena al menos en los niveles mínimos aceptables.
Por último, debo mencionar que el panorama empeora cuando se le añaden otras realidades comunes en los distintos sectores populares y barriadas de Venezuela como los es la falta de agua, la situación eléctrica, así como el desabastecimiento de gas doméstico y combustible que hacen que esta cuarentena sea una de las pruebas más duras por las que hayamos tenido que pasar los venezolanos de a pie, que puede llevar a muchos al borde de la locura y el paroxismo, lamentablemente sin vislumbrar una solución factible de aplicar en el corto plazo.

Miembro de la dirección regional Falcón
Unidad Visión Venezuela
@WilmarColinaR @visionvenezuela
www.unidadvisionvenezuela.com.ve

FUENTE: Artículo de Opinión

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