Expresó que en la asamblea del episcopado se tratan muchos temas y que en esta “particularmente tuvimos el encuentro con sacerdotes representantes de todas las iglesias del país”
Asimismo, afirmó que esta fue una oportunidad de expresar, “de modo efectivo y claro, la unión dentro de la iglesia y la posibilidad de un diálogo franco y directo donde enfrentamos las realidades de cada día en Venezuela”.
“Estudiamos un documento muy importante del Papa francisco, que es la Exhortación Pastoral, la alegría del Evangelio, el cual es un programa de trabajo que el Papa ha colocado a la iglesia. Este nos invita a salir al encuentro de las personas, para escuchar y comunicarles la alegría del Evangelio”, Indicó.
El monseñor dijo que han reflexionado en cuanto a la realidad del país, “que afecta completamente a los miembros de la iglesia y a todos los ciudadanos de Venezuela. Hemos señalados realidades que afectan a un conjunto significativo de los venezolanos y que exigen una respuesta, no solo de las instancias gubernamentales, sino también de todos los niveles de organización de nuestro país”.
Aseveró que que se ponen en evidencia las realidades de la vida cotidiana del país, ya que “hay muchas personas que en Venezuela no ven salida. Fundamentalmente la juventud no descubre cómo van a solucionarse mucha de las realidades que afectan la vida cotidiana, como la inquietud que provoca el desabastecimiento, la escasez y sobre todo la situación de inseguridad generalizada que vive el país”.
Zárate aseguró que en dicho documento se han detenido a explicar cuál es su posición y que ni los obispos ni la iglesia forman parte de la oposición. “Nuestros señalamientos tienen un sentido ético y moral. Hace un llamado a los valores, a la justicia, la solidaridad, la caridad y nace desde la preocupación compartida de las necesidades de nuestro pueblo. Hemos alertado, en este documento, que muchas veces se tergiversa la posición de los obispos. No tenemos ningún interés en participar en un proyecto político partidista. Nosotros no somos actores políticos”.
En cuanto al diálogo político, el monseñor afirmó que este es “difícil porque implica la confrontación de ideas y de pensamientos. La iglesia a mostrado su deseo y su empeño de facilitar ese diálogo. Los sectores que están implicados en el diálogo deben dar señales firmes de que realmente está comprometidos en la búsqueda de resultados. El diálogo debe poner en evidencia la pluralidad de posiciones que existen en nuestro país y debe reflejarse en soluciones y respuestas concretas a las realidades que afectan a los venezolanos”.
“Se ha puesto en evidencia que en los últimos meses se han violado los derechos concretos de algunas personas y esperamos que los organismos jurisdiccionales den respuestas desde sus propias competencias a esas situaciones”, expresó.
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