La Ley del Medicamento y normas venezolanas establecen que los únicos establecimientos autorizados para vender fármacos a los pacientes son las farmacias. Ofrecerlos en kioscos, panaderías, quincallas, perfumerías, abastos, mercados populares o en puestos de buhoneros es irregular.
Varios kioscos ubicados en la avenida San Martín los tienen escondidos, y poquísimos los exhiben en un espacio especial. No venden las cajas sino la pastilla detallada; a Bs 2,5, Bs 3, Bs 5, Bs 10 y hasta Bs 20 piden por un antigripal.
En el recorrido se consiguieron fármacos provenientes de Colombia, genéricos venezolanos, la mayoría acetaminofén y antiácidos. Los kiosqueros enseñan la caja en algunos casos y cortan la pastilla; la persona compra sin saber si está vencido, si tiene registro sanitario (en ese pedazo del blíster que le dan puede que no se lea nada sobre el medicamento). En general, no se sabe si es un medicamento adulterado o falsificado.
“Por ello, la recomendación más importante es adquirir los medicamentos solo en farmacias, que son los únicos autorizados para dispensar o vender medicamentos. Allí no le pueden meter trácala, porque si venden medicinas no registradas el farmacéutico puede ir preso y lo pueden suspender del ejercicio profesional, dependiendo de la gravedad”, explicó Edgar Salas, ex presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana.
Luz Marina Sánchez, investigadora del Centro de Farmacovigilancia (Cefarvi) de la UCV, informó que en ese tipo de establecimientos no autorizados los medicamentos llegan generalmente de “proveedores de maletín”, personas que integran bandas que adulteran, falsifican o roban los camiones que llevan los fármacos de un estado a otro, los guardan en espacios inadecuados que les hacen perder su efectividad o los dejan vencer y luego falsifican empaques con fechas “vigentes” y los ofrecen. Indicó que, para evitar los robos en carreteras, los laboratorios han aplicado medidas de seguridad como ponerles GPS, enviar agentes de seguridad detrás para que resguarden el camión o cerrar las puertas con precintos especiales que solo puede abrir el destinatario del centro de salud, farmacia o droguería.
| FUENTE: Patricia Marcano - http://www.ultimasnoticias.com.ve |


