Es así como desde varios escenarios: pulpitos, la misma conferencia episcopal y el caso de la casa de estudios de la iglesia, Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), que en palabras de Rangel: “Se ha convertido en motor de acciones violentas, de las acciones de calle más radicales”, explicó.
De un lado, la iglesia ha manifestado no tomar partido con el conflicto del país, en otro momento exalta las acciones terroristas.
Fue el caso reciente de “la visita del padre jesuita general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, quien advirtió no venir a Venezuela a protestar pero simultáneamente se puso la franela con la mano blanca estampada que usan los estudiantes como símbolo en las acciones de calle”, denunció el analista político.
Al lado del sacerdote, se encontraba “muy sonreído por la gracia del superior, el rector de la Ucab José Virtuoso”, agregó que esta escena “la publicó el Nacional en primera página el pasado miércoles 30 de abril del presente año”.
No son de extrañar este tipo de acciones soterradas de parte de la iglesia y sus instituciones, inician con marchas pacificas, arman guarimbas, trancan el libre tránsito de avenidas principales y se resguardan en la casa de estudios.
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