A las 7 am, formados en el patio central con franelas y chemises de color rojo, blanco y azul, los estudiantes de la Unidad Educativa Andrés Eloy Blanco entonan de lunes a viernes las notas del Himno Nacional de Venezuela con vista al tricolor venezolano.
De esta manera inician las actividades los 1.100 alumnos de la institución educativa, ubicada en la calle 6 de la urbanización Chuparín, donde niños y jóvenes que provienen de diferentes sectores de Puerto La Cruz están acostumbrados a la presencia del comején, que invade las aulas y los pasillos de la casa de estudios.
En el plantel fundado hace 54 años imparten clases desde educación inicial hasta el tercer año de bachillerato, bajo la responsabilidad de 74 docentes que trabajan en dos turnos.
Sin embargo, tras más de cinco décadas, los años le están pasando factura a la escuela, con una estructura deteriorada por la falta de mantenimiento e inversión.
Uno de los puntos más críticos es el techo de platabanda, que se encuentra minado por el comején, al igual que las filtraciones que se manifiestan cada vez que llueve.
“En el pasillo principal pareciera que cae una cascada con los aguaceros, porque el techo tiene una grieta inmensa. Todo se inunda por mucho tobo que ponga y coleto que pase”, indicó Oxanna Otero, encargada de la limpieza de la unidad educativa, donde los más perjudicados son los alumnos y docentes que se ven en la obligación de interrumpir las clases.
Abandonado
Sin aros de baloncesto y sin arcos de fútbol sala, así ha lucido por varios años la única cancha deportiva dentro del plantel estadal.
A pocos metros y sin nada que envidiarle a la cancha, está el anfiteatro que en una oportunidad fue el escenario donde eran presentadas las obras culturales protagonizadas por los niños y jóvenes a la población estudiantil y docente que premiaban con los aplausos las exposiciones más destacadas.
Los viejos árboles debilitados por los nidos de comején caen a pedazos en los patios cubiertos de hojas secas y muchos de estos necesitan ser podados para apartar el peligro que corren los alumnos cuando salen de los salones que, por cierto, no tienen ventiladores, a excepción de los que llevan los mismos estudiantes para combatir el calor.
Dotados
En un comedor bastante amplio, los alumnos reciben sus alimentos que facilita en Programa de Alimentación Escolar (PAE). También hay suficientes pupitres y las instalaciones de educación inicial cuentan con equipos de aire acondicionado.
FUENTE: Omar Enrique Pérez - http://eltiempo.com.ve




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