Huecos, olor a comida descompuesta, mujeres de la vida alegre vestidas con ropas diminutas que dejan poco a la imaginación y uno que otro indigente, son el común denominador en las cuadras que conforman la calle Boyacá, ubicada en el casco central de Puerto La Cruz.
Para varias de las personas que hacen vida en la zona porteña, la combinación de problemas de la Boyacá acarrea consecuencias negativas para los comerciantes y residentes del sector.
Juan Ortiz, trabajador desde hace 12 años en la zona, aseguró que durante el tiempo que ha laborado en el sector, jamás ha visto que asfalten la calle.
“El montón de huecos es un problema que tiene mucho tiempo, ¿será que los alcaldes piensan que esta calle no es del Puerto?”, se preguntó el señor Ortiz.
La falta de pavimentación no es la única molestia para quienes transitan o viven en el sector.
El hedor se percibe a lo largo de casi toda la calle. Según Rosa Álvarez, residente de la Boyacá desde hace más de 30 años, las culpables de la hediondez son algunas “brujas” que viven en esa misma cuadra.
¿Brujeria?
La señora Rosa contó que ha visto más de una vez cadáveres de gallos y gatos amarrados a la base del árbol de ceiba que está frente a su residencia.
Las llamadas “mujeres de la calle” tienen en esta vía su base de operaciones. Así lo afirmó María Álvarez, habitante de la calle.
Durante la visita del equipo de El Mío, una mujer, con ropa que dejaba al descubierto buena parte de su piel, conversaba con el chofer de un carrito por puesto, quien aparentemente negociaba los servicios sexuales de la chica.
Indigentes
Residentes y trabajadores de la calle Boyacá aseguran que en esta vía los indigentes abundan.
FUENTE: Oscar Tarazona - http://eltiempo.com.ve




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