miércoles, 21 de junio de 2017

Pompeyo Márquez, una vida por Venezuela

Hasta su muerte, acaecida este miércoles 21 de junio, Pompeyo Márquez se mantuvo completamente activo en la política venezolana, a la que dedicó 81 de sus 95 años de vida. A pesar de la diabetes que le afectaba desde hace varios años y que finalmente minó su salud, escribía ocho artículos mensuales, cuatro para Últimas Noticias y cuatro para Tal Cual, el último de los cuales fue publicado el pasado domingo, donde valoró las recientes actuaciones de la fiscal general de la república, Luis Ortega Díaz.

Su lucha por Venezuela, que inició a los 14 años, cuando ingresó a la Federación de Estudiantes de Venezuela y participó, por primera vez, en un acto político – una marcha contra el gobierno de Eleazar López Contreras, el 14 de febrero de 1936 – lo acompañó hasta sus últimos días.

Su ideal por instaurar en Venezuela un gobierno de justicia social sin exclusiones lo llevó a incorporarse a la lucha armada en los años sesenta, decisión que, posteriormente, reconoció como un error.

Convencido de la necesidad de la unidad entre las fuerzas políticas para lograr el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, propuso en 1957, en su condición de secretario general del Partido Comunista, la alianza con otros partidos políticos para la creación de un amplio frente nacional de lucha que se conoció como la Junta Patriótica.

Tras la caída de Pérez Jiménez se incorporó al movimiento armado, lo que lo llevó nuevamente a la clandestinidad y a la cárcel, hecho que también lo convirtió en protagonista de uno de los más sonados sucesos políticos de la historia contemporánea de Venezuela: la fuga del Cuartel San Carlos que logró Márquez junto con Teodoro Petkoff y Guillermo García Ponce, en 1967.

En 1969, Márquez, Petkoff y otros abandonaron la lucha armada y se acogieron a la política de pacificación propuesta por el presidente Rafael Caldera en su primer gobierno. En 1970 se separaron del Partido Comunista y en 1971 fundaron el Movimiento al Socialismo (MAS).

Una vez incorporado a la vida política democrática, Márquez fue elegido senador en cuatro períodos del extinto Congreso de Venezuela, en los cuales ejerció la presidencia del Senado durante cinco años y formó parte de las comisiones de Energía y Minas y de la de Economía.

Estuvo al frente de altas responsabilidades para la nación como ministro de Fronteras durante el segundo gobierno de Caldera y, con el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, como miembro de la Comisión Presidencial para la Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas con la República de Colombia, junto a Reinaldo Leandro Mora e Hilarión Cardozo, en cuya agenda se encontraba el tratamiento de la delimitación en el Golfo de Venezuela; y como miembro de la Comisión para la Reforma del Estado (Copre).

Un político visionario

Rompió con el MAS cuando este partido decidió apoyar la candidatura presidencial del fallecido expresidente Hugo Chávez, por considerarlo “un salto al vacío” a partir del estudio de los documentos que sirvieron de base para el golpe de Estado de febrero de 1992. “Bastaba leer esos papeles y el pensamiento que estaba reflejado allí para ver el autoritarismo y el militarismo, la ausencia por completo de una mentalidad democrática en un personaje que con el tiempo se convirtió en una especie de pesadilla, no solo para Venezuela sino para parte importante de América Latina”, vislumbró Márquez.

Tras su separación del MAS, se unió a las filas de Un Nuevo Tiempo y mantuvo una activa participación en la Coordinadora Democrática, el movimiento político que se constituyó para enfrentar el gobierno hegemónico de Chávez y que precedió a la actual Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Márquez también desarrolló su actividad política e intelectual a través de la Fundación Gual y España, creada por él en 1984. Su labor como escritor de miles de artículos de opinión para distintos periódicos y una veintena de libros, le fue reconocida con más de 168 distinciones de todo el mundo.

Su vida política tal vez no habría sido la misma sin Socorro Negretti, su compañera de lucha y con quien mantuvo una relación de 50 años de la que nacieron cuatro hijos, 10 nietos y 14 bisnietos. A los 13 años de la muerte de su “heroína”, como la llamaba, Márquez contrajo matrimonio con la señora Yajaira Araujo, quien con amor y devoción lo apoyó hasta el final de sus días.

FUENTE: Katty Salerno - http://www.caraotadigital.net