Como antesala, desde la esquina de Navarrete, justo en la calle que viene de la redoma de Quenepe en Vargas, bajó un río de gente con bastón en mano y su respectivo morral, agotado --pero satisfechos-- por el trayecto de 12 horas a lo largo de 26 kilómetros por el Camino de los Españoles, que une ambas ciudades del norte-centro del país.
“Salimos a las 3:00 de la mañana desde la plaza Lourdes hacia Caracas. Nos atendieron muy bien. Estuvo todo muy organizado y con mucha vigilancia. El transporte fue bastante cómodo. La iglesia en Caracas es hermosa. La misa estuvo bastante bella, y durante el recorrido, que fue fuerte, tuvimos bastante atención de las autoridades. De verdad que bien vale el esfuerzo, porque la madre de Dios es madre de todos”, dijo Fanny Guilarte, habitante de 10 de Marzo, parroquia Carlos Soublette, de Vargas.
Los peregrinos, con una emotividad contagiosa, coreaban a una voz el Canto a Lourdes, entre cuyas estrofas improvisaban versos a favor de Maiquetía y su gente. También pidieron por la paz y el amor entre los venezolanos, además de numerosos favores personales.
“Venimos desde Catia (Caracas), y es primera vez que hago esta procesión”, confesó Delia Henríquez, quien a sus 64 años fue animada por una amiga a unirse a la peregrinación.
Añadió: “No sabía siquiera que existía esta advocación de la Virgen, pero una amiga que leyó en el periódico sobre esta peregrinación me invitó y me vine. El recorrido fue algo muy bello. No conocía el Camino de los Españoles (…) El año que viene la vuelvo a hacer, porque debemos unirnos para lograr los objetivos que se tienen en la vida, sobre todo para nuestro país, para que haya paz”, dijo entre lágrimas.
Ántoni Pereira, uno de los organizadores de la cruzada, afirmó que este año “estuvo muy hermoso el peregrinaje, pues creemos que fueron escuchadas nuestras peticiones, en especial para nuestro país, todas ellas centradas en la paz, el entendimiento, con el fin de que nuestros corazones se abran para abrazarnos, porque todos somos venezolanos”.
Alexandra Figueredo, con 16 años de edad, cree que es importante incentivar a los jóvenes en este tipo de prácticas que profundicen la espiritualidad. “Debemos aprender sobre el amor, la fe, la tolerancia, porque son puertas que nos llevan a mejores caminos”, instó.
Yohelín Veraneando tiene 17 años y hace la procesión desde que tenía seis. “Lo hago para perseverar en la fe y más que todo pido por salud, unión familiar y por mis estudios universitarios de Bioanálisis, que comenzaré en marzo, si Dios quiere”, dijo.
Por cumplir con su trabajo, Luis Sifontes no pudo estar este año en la procesión, en la que participa desde hace 20 años. Sin embargo, estuvo presente en Quenepe, para recibirla junto a su esposa y sus dos hijas.
“Expresamos el amor a la Virgen como madre, quien nos representa ese camino para compartir la fe familiar, llevar las penas que a veces tenemos en el corazón. Por eso estamos aquí, siéndole fieles a nuestra Virgencita”, comentó.
La primera combatiente del municipio Vargas, Maritza Escalona de Alcalá, realizó todo el recorrido y permaneció en la homilía que ofició el obispo de La Guaira, monseñor Raúl Biord.
“Es importante avivar nuestra fe cristiana, dándole gracias a Dios por darnos esta gran oportunidad de acompañar a la Virgen, para que siempre la tengamos presente, para pedir que siempre nos brinde salud, mucha paz, para seguir adelante con nuestra familia y nuestro país”, explicó.
En la plaza fue recibida la imagen, adornada con flores multicolores. Estuvo acompañada por la figura de Bernadette Soubirous, proclamada santa en 1933 y quien afirmó haber presenciado 18 apariciones de la Virgen dentro de la gruta de Massabielle, en Francia, en 1858. En este lugar está el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
La veneración hacia esta imagen mariana en Venezuela data de 1884, cuando el padre Santiago Machado levantó en el litoral central una réplica del santuario francés: la primera erigida en el continente y una de las manifestaciones lourdistas más antiguas fuera de Europa.
| FUENTE: AVN |



