Bernárdez, argentina de nacimiento y escritora y traductora de profesión, animó a Cortázar a escribir Rayuela; además, continúo una relación de amistad con el escritor, lo acompañó en su lecho muerte, luego se convirtió en su albacea literaria y se dedicó a divulgar su obra.
En 1948, cuando Cortázar aún era anónimo, Bernández lo conoció en el Café Bostón y desde ese momento siempre estuvo presente en la vida del escritor. Esa joven de "nariz respingadísima", como la describió en una ocasión el propio Cortázar, encontró muchas afinidades intelectuales con el escritor desgarbado y ambos establecieron un vínculo indestructible, a pesar de los vaivenes de la vida, reseñó Telam.
Hija de padres gallegos, Bernández nació el 23 de febrero de 1920, estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y se graduó de Licenciada en Literatura.
En 1952, cuando Cortázar va a Paris, becado por el gobierno francés, Bernárdez se le une y consigue varios trabajos de traducción. El 22 de agosto de 1953 se casaron por civil y posteriormente, primero Cortázar y después Aurora, consiguieron trabajo como traductores en la Unesco, un oficio que ella sostuvo hasta 1985.
A fines de los años 50 vivieron en un departamento de la rue Pierre Leroux, en París, donde Cortázar empezó a escribir Rayuela.
A principios de los 60, el escritor consiguió un contrato para traducir las obras completas de Edgar Allan Poe para la universidad de Puerto Rico, un trabajo en el que Aurora colaboró y que está considerado por los críticos como la mejor traducción de Poe. Con los 15.000 pesos que le pagaron, Cortázar compró un viejísimo 'pavillón' (galpón) en París para vivir.
Cuando terminó de escribir Rayuela, en 1962, Cortázar le escribió al director literario de Editorial Sudamericana, Paco Porrúa: "El libro tiene un sólo lector: Aurora. Su opinión del libro puedo quizá resumírtela si te digo que se echó a llorar cuando llegó al final".
"Aurora y yo, encastillados en nuestro granero, nos dedicamos al trabajo, a la lectura y a la audición de los cuartetos de Alban Berg y Schoenberg, aprovechando la ventaja de que aquí no hay nadie que nos golpee el cielorraso", escribió Cortazar.
Aurora Bernárdez tradujo desde el francés, el inglés y el italiano al español a autores como Gustave Flaubert, William Faulkner, Vladimir Nabokov, Ray Bradbury, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Paul Bowles, Lawrence Durrell, Italo Calvino y Albert Camus.
En 1963, la pareja viajó a Cuba, una experiencia decisiva para el escritor que comenzó a vislumbrar un camino diferente a través del compromiso político con las causas revolucionarias en Latinoamérica. Por el contrario, Bernárdez volvió a París muy desencantada, sin querer regresar más a la isla, hecho que dio inició a "una crisis lenta pero inevitable", como le escribió Cortázar a su amigo el pintor Julio Silva.
Para aquel momento, Cortázar ya había decidido separarse, enamorado de la escritora lituana Ugné Karvelis, su agente en la editorial Gallimard.
La separación, luego de 14 años, no implicó un alejamiento entre ellos ya que mantuvieron su amistad hasta el final. Julio, quien nunca formalizó relación con Karvelis, le pidió el divorcio a Bernárdez ocho años después, para casarse con la escritora y fotógrafa Carol Dunlop.
La presencia de Aurora se afianzó en esa época en la que visitaba mucho a la pareja y cuando Dunlop se enfermó gravemente, ella estuvo allí.
Dunlop falleció y casi de inmediato le diagnosticaron una leucemia a Cortázar. Bernárdez vivió junto a él hasta su muerte, el 12 de febrero de 1984, y quedó como la única heredera y albacea literaria de su obra publicada.
Además, se hizo cargo de los libros de su biblioteca -excepto los libros en español, donados a la Biblioteca Nacional de Nicaragua-, de sus documentos personales, manuscritos, cuadernos y diversos papeles sueltos.
Así es como se dedicó a publicar las obras inéditas de Cortázar: Divertimento, El exámen, Diario de Andrés Fava, Imagen de John Keats.
Posteriormente, Cuentos inolvidables según Cortázar, Cartas a los Jonquieres, Papeles inesperados, cinco tomos de Cartas y Clases de literatura. Berkeley, todos publicados por Alfaguara.
| FUENTE: AVN |


