domingo, 1 de diciembre de 2013

Hermann Escarrá: parsimonioso, pero nada moderado

Enfundado siempre en traje negro y encorbatado (hasta en Santa Bárbara de Barinas al mediodía), ha sido radical desde ambos lados de la talanquera. Lideró a los opositores rabiosos en 2007, cuando promovía la “marcha sin retorno”. y ahora escandaliza a la derecha al proponer que se confisquen los bienes de especuladores y usureros
Hermann Escarrá es parsimonioso y de modales serenos, pero eso no significa que sea moderado. Por el contrario, con frecuencia se le ha visto en posiciones reservadas a los más “cabezacalientes”. Y, para más peculiaridad, esas posturas radicales las ha tenido unas veces de un lado de la talanquera y otras veces del otro.

Es todo un personaje. En 2007, por ejemplo, oficiaba como líder de un grupúsculo ostentosamente llamado Comando Nacional de la Resistencia, cuya otra gran figura era Oscar Pérez (¿se acuerdan?… si no, no importa). Entonces retó a debatir al presidente Hugo Chávez con frases que desentonaron con su atildado aspecto: “No sea pataruco, debata conmigo”, desafió. Además, junto a su controvertible compañero (el tal Pérez), se cayó a pescozones (según él mismo declaró, aunque nadie los vio) con un pelotón de guardias antimotines en el Tribunal Supremo. “Nos dieron golpes, pero nosotros también les dimos”, dijo a la prensa. Los bromistas sugirieron que el ex miembro de la Asamblea Constituyente pudo vencer a los rambos porque les aplicó técnicas de la lucha sumo.

Por si queda alguna duda de lo opositor que llegó a ser el voluminoso constitucionalista, basta recordar que promovió una protesta que nunca se realizó: la marcha sin retorno. La idea era que la gente, avituallada de Gatorade, Redbull y Milkyway, saliera a protestar y no volviera a su casa hasta que el régimen hubiese caído.

Pero, basta ya de ese tipo de ejemplos. Veamos algunos de los otros. Unos años más tarde el jurista, de formación socialcristiana, ha pasado a ser visto como un extremista, pero por los opositores. En 2012 alzó su voz (bueno, mentira, no la alzó. Lo dijo con su mismo tono de llovizna académica) para denunciar el carácter antipopular y paquetero del plan económico del candidato Capriles Radonski. De más está decir que la contrarrevolución rabiosa quería torcerle el pescuezo, figuradamente, se entiende, porque en sentido recto esa tarea resultaría bastante difícil.

En estos últimos días ha provocado más rabietas de la ultraderecha, a la que una vez encarnó, pues anda aconsejando que a los especuladores y usureros no se les castigue solo con multas u obligándoles a vender a precios justos, sino confiscándoles los bienes —cual si fueran corruptos o narcotraficantes—, pues los han obtenido despellejando al pueblo. En la derecha se horrorizaron de que tan “castrocomunista” idea haya salido de la mente de un ex discípulo del doctor Caldera. En el chavismo, en tanto, a muchos les dio pena que el radical Escarrá los haya dejado ante el país como tibios reformistas.

Sobreponiéndose a las críticas de unos y otros, Hermann Escarrá ha seguido su camino. En enero de 2012, en el discurso fúnebre dedicado a su hermano Carlos, arrancó lágrimas sin distingo de ideas políticas cuando expresó: “Ni tú ni yo dejamos sin techo ni puerta a la patria. ¡Adiós, hermano!”.

Personaje como para escribir un libro. Una anécdota, en el inimitable estilo del comandante Chávez, lo deja descrito en pocos trazos. Resulta que Escarrá caminaba, a pleno mediodía, por Santa Bárbara de Barinas, enfundado en su traje negro y encorbatado. “Yo le decía: ‘¡Escarrá, quítate eso, chico, que te va a dar algo con este calor!’. Pero nada, no se quiso quitar ni siquiera la corbata”.

FUENTE: CLODOVALDO HERNÁNDEZ  - http://www.ciudadccs.info

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