miércoles, 13 de noviembre de 2013

Demanda de divisas del sector privado no se corresponde con su actividad económica

El economista Pablo Giménez, coordinador del Programa de Formación de Grado en Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), explica que la demanda de divisas del sector privado no se corresponde con su actividad económica.
"El sector público (a través de la venta de petróleo fundamentalmente) produce el 98% de las divisas y el sector privado 2%, pero demanda 40 mil millones de dólares, es decir, una cifra astronómica, dos veces nuestras reservas internacionales actuales" , indicó.

Refirió que el sector económico privado venezolano está principalmente asociado al sector servicios, la banca, la intermediación financiera, y al comercio de importación, por ello su gran dependencia de las divisas que genera la venta de petróleo.

"No solo existe un alto grado de dependencia del sector privado venezolano hacia las divisas que genera el sector petrolero público, (...) hay (también) un proceso de redistribución de la renta petrolera que condiciona e impulsa a todos los otros sectores de la economía", señaló.

La actividad petrolera representa 17% del Producto Interno Bruto, mientras que el sector privado representa alrededor de 70%.

"Pero igual una sola actividad económica que genere 17% del PIB es considerable. Pero esta actividad genera cerca del 98% de las divisas de exportación que genera la economía. Cuando decimos que (Venezuela) es un país petrolero, lo primero que pensamos es que el principal empleador es el sector público, pero en este tipo de capitalismo muy particular estructuralmente es lo contrario, el sector privado es el principal empleador, es decir, emplea el 80% de la población económicamente activa y el 20% se ubica en el sector público", comentó.

Recordó que durante la década de los setenta Venezuela asumió un proceso de industrialización por sustitución de importaciones que profundizó esta situación de dependencia al capital transnacional.

"Fue hecho a un altísimo costo, sobre todo en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y el resultado es que las industrias, sus procesos, maquinarias y tecnología está anclada en nivel de dependencia con la industria transnacional. Además de eso, esas industrias estaban más relacionadas con el mercado mundial que con las industrias venezolana. Las industrias de Guayana, por ejemplo, tenían más relación con Canadá, Japón, Europa o Estados Unidos que con el propio estado Bolívar. El acero que se producía en Guayana estaba destinada a la industria de otro país pero no a la industrialización venezolana", reflexionó.

Giménez recuerda que la economía venezolana también se caracteriza por la existencia de grupos monopólicos que tienen gran influencia en la fijación tanto de los precios como de los salarios de los trabajadores.

"Se plantea que la responsabilidad de la inflación es fundamentalmente del gobierno nacional en la cual los privados no tienen ninguna responsabilidad, y son vistos simplemente como agentes económicos que adoptan las políticas que dicta el gobierno, pero si se hace un estudio científico, se podrá notar que de los distintos productos de la economía, solo 36% son fijados por el gobierno y el otro 64% son del sector privado", indicó.

Igualmente, tiene una fuerte influencia en la fijación de los salarios que devengan los trabajadores de las empresas privadas, más allá de que el gobierno sea quien fije el salario mínimo a través de un decreto que se publica en la Gaceta Oficial.

"La inflación finalmente termina siendo un síntoma, un indicador en términos cuantitativos de la situación económica. Por un lado, la inflación está determinada por la variación del nivel de precios (Indice Nacional de Precios al Consumidor, Inpc) que se calcula con base a una canasta de precios que no incluye todos los que existen en la economía, pero que cuando se construye ese indicador se traslada a toda la economía y a todas las regiones del país", refirió.

Por otro lado esta situación de la inflación genera que algunas personas tiendan a refugiarse en la compra de bienes que puedan ser vendidos posteriormente como vehículos o apartamentos y otros activos como el dólar estadounidense.

"Se convierte en una especie de centrífuga. En una economía inflacionaria esos bolívares terminan trasladándose a la compra de esos activos (dólares) y los precios terminan siendo marcados por este mercado paralelo, aún cuando todo dólar en Venezuela (principalmente) proviene de la renta petrolera y en un principio siempre fue un dólar Cadivi; el sector privado no genera sus propios dólares, por tanto, el tal mercado paralelo no debería existir, en tanto que no produce los dólares que demanda, o que ellos plantean que requieren", recalcó.

En este sentido, considera que cualquier medida económica que plantee aplicar el gobierno debe pasar por analizar la complejidad de este problema porque una alta tasa de inflación genera distorsiones muy pesadas sobre la economía, la formación de precios, el consumo de bienes, y sobre los propios procesos productivos.

FUENTE: Julio Pereira - AVN

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