“El ACV es una de las principales causas de muerte y discapacidad, y es importante hallar maneras de prevenirlo, en especial en la población de riesgo”, dijo Jefferis.
Los investigadores comprobaron tras once años de seguimiento a dos mil 995 hombres que no habían sufrido un ACV o un infarto antes de que se sometieran al estudio, que más de la mitad de ellos caminaba por lo menos una hora o menos al día.
Los hombres que caminaban entre cuatro y siete horas por semana eran un 11 por ciento menos propensos a tener un ACV que los que lo hacían tres horas o menos por semana.
El equipo concluyó que aquel que más tiempo dedicaba a caminar disminuía el riesgo de padecer un infarto cerebral. “Los que caminaban más de tres horas diarias tenían un 66 por ciento menos de riesgo de tener un ACV”.
Además se muestra que el ritmo al caminar también influye pues aquel que va a un paso normal o enérgico es 38 por ciento menos propenso a tener un accidente cerebrovascular.
Este tipo de lesiones cerebrales es una de las principales causas de muerte y discapacidad, afecta el centro de comandos del cuerpo (el cerebro) e interrumpe las señales habituales que envía al cuerpo, lo que podría provocar problemas con las capacidades intelectuales, emociones y personalidad, además de las discapacidades físicas.
| FUENTE: Telesur - http://www.correodelorinoco.gob.ve |


