Así lo indicó el jefe del Laboratorio de Tuberculosis del Instituto de Biomedicina, Jacobus de Waard, quien destacó que es importante descubrir los casos a tiempo porque cuando no se hace, hay retransmisión de la enfermedad.
“Cuando se detecta la tuberculosis se administra un tratamiento supervisado de larga duración (seis meses) y la persona se cura. La bacteria se esteriliza rápidamente, y en dos semanas la o el paciente ya no puede contagiar a otras personas”, apuntó.
En promedio, indicó el especialista, un individuo con tuberculosis contagia a otros 10, pero eso depende de las circunstancias. “Cuando vive en hacinamiento, por supuesto que hay más retransmisión. Normalmente, el traspaso de la bacteria está en la casa o en el trabajo, y también en los medios de transporte público que funcionan como fuente de contagio.
Contagio y protección
En principio, la tuberculosis se contagia por la tos. “Cuando un paciente tose, se forman aerosoles que son unas goticas pequeñas que se mantienen en el aire y contienen el Bacilo de Koch, el cual es el responsable de la enfermedad. Estas se mantienen en el ambiente hasta por tres o cuatro horas, y cuando una persona sana pasa y las respira, adquiere la infección”, indicó de Waard.
Añadió que la bacteria también puede permanecer viva por días, e incluso semanas, sobre una superficie, pero no es tan infecciosa como cuando se mantiene flotando en el aire.
“La gente con tos tiene que taparse la boca para toser, y no debe escupir en la calle, porque puede formar aerosoles e infectar a otras personas”, acotó.
De acuerdo con el especialista, es muy difícil protegerse de una persona que tenga tuberculosis. “Taparse la boca funciona, pero nadie puede andar todo el día con un tapaboca”, refirió.
Agregó que todas y todos tenemos la vacuna BCG, la cual deja una marca en el brazo que normalmente está en el izquierdo, pero no protege contra la forma pulmonar de la enfermedad sino contra las formas extrapulmonares, como la meningitis, que son las más graves.
Rostro “joven”
La tuberculosis en Venezuela tiene rostro “joven”. El especialista afirmó que la mayoría de los casos se presentan en personas en edades productivas, es decir, entre 20 y 45 años de edad; “la población que debe ir a su trabajo y no puede porque se discapacita”, señaló.
Indicó que no hay un pico directo en una edad específica, sino que la enfermedad se distribuye por igual en este rango etario.
También aseveró que el comportamiento de la bacteria es estable. “El programa de control tenía supervisión de tratamiento, entonces, un paciente con tuberculosis tenía que ir cada día a buscar su medicación y la recibía en su mano, y se supervisaba que tomara la pastilla. Eso tuvo sus ventajas, y es que Venezuela no tiene resistencia a las drogas antituberculosis”.
Agregó que se sabe que en el mundo hay preocupación por sepas que son multirresistentes y no hay más tratamiento, pero “eso no lo conocemos en el país, hay muy poca resistencia a las drogas; en consecuencia, casi todo el que toma sus tratamiento se cura. Eso es porque en el pasado el programa estaba muy bien formado y muy bien implementado, estamos perdiéndolo un poquito en los últimos años”.
Argumentó que eso también se muestra porque los casos son estables y no se están disminuyendo, y la idea de los programas es que se disminuyan hasta llegar a cero.
De acuerdo con Organización Mundial de la Salud (OMS), añadió, 30% de los casos no se diagnostican. “Eso quiere decir que en Venezuela hay 3 mil casos que se quedan sin diagnosticar”.
Acotó que en poblaciones rurales aún es muy difícil la detección de la enfermedad. “Todavía es muy grave el problema en comunidades warao, que habitan en el delta del Orinoco; yukpa, en la Serranía de Perijá; y otros indígenas en Apure. Allá hay tuberculosis y la gente muere sin diagnosticar”.
| FUENTE: Alexander Escorche Caña - http://www.correodelorinoco.gob.ve |



