domingo, 6 de enero de 2013

Alicia Alfonzo: Las personas sordas podemos hablar “con nuestra propia voz”

Alicia Alfonzo Alcántara tiene entre sus virtudes, la de poder comunicarse con niñas y niños con dificultares auditivas e iniciarlos en las artes visuales y la literatura. A esa tarea le ha dedicado buena parte de su tiempo desde 1998, con resultados satisfactorios. Entre otros logros, tiene en su haber el haber montado cinco exposiciones de la obra de sus pequeñas y pequeños talleristas en la sede del Ministerio de Educación y en el Museo Jacobo Borges.
El secreto de Alfonzo es que ella puede, como poca gente, ponerse en lugar de sus pupilas y pupilos: es sorda, pintora y escritora. Y también atleta. Además, tiene una marcada vocación de dar orientación espiritual a sus semejantes, lo cual queda claramente reflejado en su libro más reciente: Confusión y Esperanza. Bautizado en septiembre de 2012, abre con un prólogo del maestro Juan Calzadilla, quien alaba la “sabiduría de cronista” de su autora, así como su sencillez y su “falta de ego, o más bien, la trasposición de su ego al espíritu del lector, a esa especie de campo de la otredad que sólo han transitado los buenos maestros y que hace que sean los otros los que cuenten”.

En efecto, los textos de esta artista-escritora están despojados de toda retórica: su interés es compartir con la gente sus reflexiones que -como lo sugiere Calzadilla- logran que quien la lea se identifique con los problemas que a ella la inquietan. Problemas que van desde lo que se ha demorado Venezuela en incluir a las personas con discapacidad, hasta lo que considera el extravío moral de la sociedad contemporánea. Un extravío que, como cristiana practicante, no duda en atribuir a una tendencia de la gente -en especial las y los jóvenes- a alejarse de Dios.

-En su libro usted muestra inquietud por una crisis de valores que estaría afectando al mundo actual, y que usted asocia con una crisis de fe. ¿Cree que la gente está alejada de Dios?

-Sí. Yo creo que la pérdida de valores de la juventud actual se debe a la mala influencia que ejercen sobre ellos la televisión, el cine, las revistas pornográficas, la poca educación familiar, que los inducen a las drogas y la prostitución.

Para Alfonzo, este problema también está asociado a las asimetrías en las relaciones entre los países, que hace que los más poderosos afecten a los demás: “Todas esas malas influencias vienen de los países desarrollados hacia los países sub-desarrollados, trans-culturizándolos”.

-¿Cómo cree que la gente puede reencontrarse con Dios?

-Si tuvieran fe en Dios, no se corromperían, solo la fe en Cristo los puede salvar de esa vida tan pecaminosa.

CRONISTA- ENSAYISTA

Cuando Juan Calzadilla señala que Alicia Alfonzo -autora de seis libros- tiene una sabiduría de cronista, destaca uno de los aspectos más interesantes de Confusión y Esperanza: su carácter testimonial. Al igual que los cronistas de otros tiempos, la escritora habla de lo que vio y vivió en varios viajes por el mundo. Sus textos tienen la agudeza de quien expone con franqueza, en lenguaje directo y claro, sus experiencias. No oculta sus impresiones ni sus juicios, y, quizás sin proponérselo, ayuda a entender el punto de vista de quienes tienen su discapacidad. Así, por ejemplo, hace un descarnado contraste entre la vida que llevan las personas sordas y sordomudas en otros países, y lo que ella ha vivido en este lado del mundo. Fueron sus malos momentos, de hecho, los que la llevaron a escribir.

-¿Cuándo y por qué empezó a escribir usted?

-Hace 25 años comencé a escribir después de haber sufrido una crisis depresiva. En ese primer libro yo pude volcar todo lo que llevaba por dentro expresando mis sentimientos e ilusiones. Los demás libros también me han servido de catarsis, he podido desahogar todo lo que siento y pienso, y también las decepciones sufridas y malos tratos en varios sitios.

Su prosa, no obstante, no tiene tono de queja. Por el contrario, sus textos son de una gran vitalidad, y sus pensamientos apuntan a lo afirmativo de sus experiencias. Sin disimularlo, quiere que su escritura lleve un menaje, una enseñanza.

-Usted ha viajado mucho a eventos de personas con discapacidad, ¿cuál es la principal enseñanza que le han dejado esos viajes?

Antes de contestar, hace un recuento de su periplo como atleta y vocera de la comunidad de personas con sordera:

“Como atleta viajé a un evento deportivo olímpico en los Ángeles-Estados Unidos. Los atletas sordos de otros países estaban mejor preparados que nosotros los venezolanos. En el Festival Internacional de la Cultura del Sordo me invitaron al centro internacional de la sordera donde presenté mi primer poemario, también expuse las fallas en la educación del sordo en Venezuela, en Washington. En el congreso mundial de sordos en Viena, Austria presenté mi segunda obra en narrativa Los rebeldes del silencio (cuarta obra literaria) y también presenté un escrito referente a los problemas de la educación del sordo en Venezuela. En la Unesco, en París, hice entrega de mis cuatro obras literarias para el momento y un escrito sobre la crisis en la educación del sordo en Venezuela. En Alemania, en Stuttgart me invitaron a la conferencia internacional de sordos cristianos”.

“Las enseñanzas que me dejaron esos eventos es que yo he tratado de mostrar al mundo que los sordos podemos superarnos, podemos hablar, recitar con nuestra propia voz, combinada con el lenguaje gestual”.

FUENTE: Carlos Ortiz - http://www.correodelorinoco.gob.ve

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