domingo, 24 de junio de 2012

Intentaron hacer ver que Cicpc asesinado iba a cobrar un rescate

A los funcionarios de la División Antiextorsión y Secuestros del Cicpc se les cayó la coartada que pretendían imponer.
Pretendían hacer ver que el inspector jefe de la División contra Robos, Christiam Francisco Olmedillo Molina, de 36 años, había perdido la vida en medio de un enfrentamiento con ellos, cuando intentaba realizar el cobro de un secuestro, en las adyacencias de Bello Monte, la noche del jueves.
Así lo habían planificado, una vez que se percataron de que el muerto era su compañero de trabajo.

Sin embargo, lo que tumbó su plan fue que el inspector jefe estaba acompañado cuando fue tiroteado esa noche.

La mujer que iba con él es otra funcionaria del Cicpc y quedó viva después de que la camioneta chocara contra un muro de la estación de servicios ubicada en la calle Edison de Los Chaguaramos.

Afortunadamente no fue alcanzada por impactos de bala, sino que presentó politraumatismos generalizados debido al impacto. Aunque estuvo inconsciente por varias horas, al recuperarse declaró lo que había sucedido.

Errores garrafales

Los funcionarios de Antisecuestros aplicaron, como en el caso de Karen Berendique, la premisa de "dispara primero y pregunta después". Esa es la teoría de los investigadores del caso del inspector.

Dijeron que todo fue producto de una confusión y un mal procedimiento, ya que los efectivos se habían distribuido desde temprano entre Bello Monte, Santa Mónica y Los Chaguaramos, pues allí se haría el pago controlado de un secuestro.

Las características que tenían del vehículo donde se trasladarían los delincuentes era una camioneta Toyota 4Runner plateada.

El error estuvo en que el inspector jefe Olmedillos viajaba en un vehículo similar.

Incluso, manifestaron los informantes, que las placas de la camioneta del inspector coincidían con tres números de la que utilizarían los maleantes.

Lo cierto es que el funcionario de la División contra Robos estuvo con su compañera en la oficina, luego salió a un restaurante donde cenaron y tomaron algo, para luego irse a sus casas. Cuando circulaban por Bello Monte, se toparon con la comisión de Antisecuestros que realizaba el operativo.

Según dijeron fuentes policiales, a Olmedillos intentaron frenarlo y no hubo tiempo para advertirle, ni para verificar quién era. Le dispararon directamente varias veces.

Uno de los proyectiles lo alcanzó en la cabeza y otros 17 penetraron la carrocería de la camioneta. Herido, siguió manejando, hasta que perdió el control y chocó contra el muro de la gasolinera.

Otro elemento agravante es que varios funcionarios utilizaron armas personales, algo que está prohibido, así como la instalación de alcabalas.

Se conoció que uno de los que disparó contra Olmedillos fue un subinspector que usó un fusil AR-15 personal, pero con el logo del Cicpc rotulado.

Tanto él como otros tres efectivos que allí estaban, han sido nombrados en varios procedimientos ilegales dentro del organismo de seguridad.

En total fueron 27 los funcionarios que actuaron. Todos están detenidos en la sede de la Brigada de Acciones Especiales del Cicpc (BAE), en San Agustín del Sur. Uno de ellos es ingeniero experto en telefonía, pues estaba encargado de realizar el rastreo telefónico en el procedimiento del plagio. Además, el comisario Manuel Sánchez, segundo de la División; tres inspectores jefes, ochosubinspectores, seis detectives y siete agentes están detenidos.

Se afirma que habrá cambios en la directiva del Cicpc.

Errores garrafales

Los funcionarios de Antisecuestros aplicaron, como en el caso de Karen Berendique, la premisa de "dispara primero y pregunta después". Esa es la teoría de los investigadores del caso del inspector.

Dijeron que todo fue producto de una confusión y un mal procedimiento, ya que los efectivos se habían distribuido desde temprano entre Bello Monte, Santa Mónica y Los Chaguaramos, pues allí se haría el pago controlado de un secuestro.

Las características que tenían del vehículo donde se trasladarían los delincuentes era una camioneta Toyota 4Runner plateada.

El error estuvo en que el inspector jefe Olmedillos viajaba en un vehículo similar.

Incluso, manifestaron los informantes, que las placas de la camioneta del inspector coincidían con tres números de la que utilizarían los maleantes.

Lo cierto es que el funcionario de la División contra Robos estuvo con su compañera en la oficina, luego salió a un restaurante donde cenaron y tomaron algo, para luego irse a sus casas. Cuando circulaban por Bello Monte, se toparon con la comisión de Antisecuestros que realizaba el operativo.

Según dijeron fuentes policiales, a Olmedillos intentaron frenarlo y no hubo tiempo para advertirle, ni para verificar quién era. Le dispararon directamente varias veces.

Uno de los proyectiles lo alcanzó en la cabeza y otros 17 penetraron la carrocería de la camioneta. Herido, siguió manejando, hasta que perdió el control y chocó contra el muro de la gasolinera.

Otro elemento agravante es que varios funcionarios utilizaron armas personales, algo que está prohibido, así como la instalación de alcabalas.

Se conoció que uno de los que disparó contra Olmedillos fue un subinspector que usó un fusil AR-15 personal, pero con el logo del Cicpc rotulado.

Tanto él como otros tres efectivos que allí estaban, han sido nombrados en varios procedimientos ilegales dentro del organismo de seguridad.

En total fueron 27 los funcionarios que actuaron. Todos están detenidos en la sede de la Brigada de Acciones Especiales del Cicpc (BAE), en San Agustín del Sur. Uno de ellos es ingeniero experto en telefonía, pues estaba encargado de realizar el rastreo telefónico en el procedimiento del plagio. Además, el comisario Manuel Sánchez, segundo de la División; tres inspectores jefes, ochosubinspectores, seis detectives y siete agentes están detenidos.

Se afirma que habrá cambios en la directiva del Cicpc.

FUENTE: DEIVIS RAMÍREZ MIRANDA - http://www.eluniversal.com

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