domingo, 3 de junio de 2012

Hablar consigo mismo puede ser bueno para la salud mental

Al decir que hablamos solos podemos no estar refiriéndonos necesariamente al desequilibrio mental sino precisamente a todo lo contrario, la salud.
Sin embargo, los conceptos no son absolutos ya que como explica la psicoanalista María Elena Abdulmassih cada persona es un universo de variables.

“El habla autodirigida en el niño o en el adulto no es obligatoriamente el síntoma de alguna patología. En la infancia fantasear y crear situaciones en las que el pequeño ejemplifica a todos los personajes es algo regular. Cuando estos ‘diálogos’ ocurren en la edad adulta normalmente representa la externalización de una voz interior. Es una manera de conectar y a veces ayuda a canalizar situaciones adversas”.

En su estado más simple, “conversar” consigo mismo o mantener un soliloquio puede contribuir con la memoria y en el hallazgo de objetos.

A juicio de Abdulmassih el problema de hablar solo viene cuando la persona cree que verdaderamente alguien le responde.

“Conservar la noción de la realidad real y la intención del soliloquio son factores que determinan en gran medida si su uso es sano o no. Con fines positivos esto podría prepararnos para situaciones a futuro”.

Usos y beneficios

Un estudio elaborado por investigadores de las universidades de Wisconsin y Pensilvania demostró la importancia de las palabras en el proceso visual cerebral.

Según el informe publicado por la revista trimestral de Psicología Experimental en abril, hablar en voz alta ayuda a concentrarse en tareas, una herramienta muy usada por los más pequeños para fijar en su memoria las instrucciones de un procedimiento particular, como amarrarse las trenzas.

Pero por otro lado a la hora de facilitar la búsqueda de un objeto extraviado, decir su nombre en voz alta moviliza recuerdos que convertirán a su cerebro en un mejor detector de ese artículo en el entorno.

“Lo que significa es que si ya sabemos cómo se ve ese objeto (por ejemplo las llaves del auto), repetir su nombre en voz alta ayuda a nuestra mente a reactivar esa información visual haciendo que encontrarlo sea más sencillo”, explica el doctor Gary Lupyan, uno de los miembros del equipo investigador citado por el informe.

Imaginación infantil

Aunque existe una tendencia de los padres a preocuparse cuando el niño habla solo, pensando en que los soliloquios pueden estar evidenciando una patología, esta práctica en los infantes es bastante normal.

Según investigadores del Laboratorio de Neurolingüística del Hospital General de Massachussets, entre 20 y 60% de los comentarios en voz alta que hacen los menores de 10 años, en realidad no van dirigidos a nadie.

Este proceso de “diálogo” personal existe también como parte de un mecanismo de aprendizaje primario que es capaz de guiar la conducta, según explica la psicóloga clínica Kedmay Klinger de Balsameda para el portal Nuestros Hijos.

“Es más significativo que las instrucciones sean dadas de manera verbal, pero dependerá siempre de en qué etapa evolutiva se encuentre el niño”, explica la psicóloga Lisette Brazón, quien labora en el área escolar.

Puede, por ejemplo, estar narrando paso a paso el proceso de amarrarse las trenzas de los zapatos; una práctica que lo ayuda a fijar este procedimiento en su mente.

Dayana Hernández, madre de tres niños, asegura que dos de ellos fueron en sus primeros años muy dados a crear fantasías mientras jugaban individualmente.

“Con el primero me preocupé porque no sabía si debía dejarlo o por el contrario tenía que reprender esa conducta. Él jugaba solito y hablaba, hacía diálogos enteros súper concentrado en su historia. Hoy que ya crecieron veo que esa etapa es como el inicio del juego y la imaginación porque luego de los dos años perdieron esa costumbre y simplemente buscaban más la interacción con otros niños”.

Pero esta conducta puede ir más allá con la construcción de la figura de los llamados amigos imaginarios.

“No es un fenómeno totalmente anormal. Ocurre en algunos niños como un recurso para llenar el espacio de una figura importante en su vida no presente. Es una manera de enfrentar el abandono en cualquiera de sus formas. Aunque el niño genere vínculos importantes con estos objetos, son transicionales, ya que cuando logra elaborar bien su ‘duelo’ los deja a un lado”.

Para Brazón, el juego imaginativo de interpretar roles es algo regular al menos hasta los 7 años, ya que precisamente mediante esas creaciones proyecta situaciones de su realidad y se prepara para enfrentarlas.

“La edad no es un parámetro estricto que determine hasta cuando el niño puede elaborar estas fantasías verbales y no verbales. La edad cronológica a veces no va a la par con la edad evolutiva de algunas funciones del niño, por eso debe ser evaluado a fondo. En ocasiones sólo es necesario esperar a que el pequeño madure esos aspectos”, agrega la especialista egresada de la Universidad Metropolitana.

Abdulmassih señala que es posible que el infante incorpore, en ocasiones, situaciones de su fantasía a la realidad sin que esto sea una constante.

“El nivel de abstracción y de permanencia en la fantasía debe ser observado. No está bien que un niño pase mucho tiempo fuera de la realidad real”.

Ensayo y error

Fantasear y conversar en soledad no es una exclusividad de los niños y además, puede, al ser bien utilizado, ayudar a enfrentar situaciones a futuro.

Pensar en voz alta no necesariamente se limita a frases puntuales, puede ocurrir también para recrear en una especie de ensayo dramatizado una situación de dificultad.

“El ensayo de situaciones es sano, los niños siempre lo hacen. Por ejemplo, si hablamos de una persona en conflicto con un familiar, dramatizar los posibles escenarios de una discusión puede ayudarlo a reaccionar mejor cuando se presente el acontecimiento real. Lo ideal sería que todos pudiéramos aprender a través de la experiencia, pero este recurso es válido para estar más preparado”, explica Abdulmassih.

En un artículo del médico conferencista español Mario Alonso Puig, se señala que cualquier situación puede someterse a la práctica por medio de la imaginación, previendo los escenarios más probables y de esa forma estudiar las reacciones más convenientes.

“Es una manera en la que puede presentarse el diálogo personal, aunque este mecanismo puede ser sólo mental o en una mezcla de ambos”, agrega la psicoanalista.

Esta marabina residente en Lechería reitera la importancia de evaluar la conciencia de realidad del individuo y el uso que le esté dando a esta herramienta.

“Indudablemente hay límites en los que fantasear podría ser el síntoma de una patología si el individuo confunde la realidad real con la que es producto de su imaginación. Además, si los escenarios creados tienen fines perversos también se está reflejando allí una condición mental”.

Sin embargo, para individuos mentalmente sanos, esta habla privada puede ayudarlos a facilitar el aprendizaje y las búsquedas, y de ser necesario, también a enfrentar situaciones adversas con algo de preparación.

Los soliloquios no son sólo cosas de niños ni de locos.

“Wilson”

Hablar solo es, en muchos casos, según los especialistas en salud mental, un escape a la soledad.

Uno de los ejemplos más citados es ese balón que mantuvo a Tom Hanks aferrado a una sensación de compañía en el filme “El Náufrago”.

Willson representó su escape al desamparo del naufragio.

Según la psicoanalista María Elena Abdulmassih, aunque hablar solo no puede considerarse una conducta normal, forma parte de la vida.

“Es común ver viejitos que van por la calle hablando solos o que a la muerte de su pareja siguen conviviendo con una figura imaginaria del ser querido que se fue. Indudablemente la etiqueta de esta conducta es desagradable, pero quién puede juzgarla al ser utilizada como un mecanismo de defensa ante un evento de tal impacto en las emociones del individuo”.

Concentración
Leer en voz alta ha sido algo ampliamente utilizado para estudiar, aunque algunos critican el método, aquellos con bajo nivel de concentración encuentran en este mecanismo la forma de fijar la información en su memoria a largo plazo. Es muy favorable para quienes tienen buena memoria auditiva, el ensayo verbal resulta más efectivo.

FUENTE: Viviana Mella Sandes - http://eltiempo.com.ve

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