El gobernador de Venezuela ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) y ex viceministro de hidocarburos, Bernard Mommer, señaló que el proyecto Orimulsión desarrollado por Petróleos de Venezuela (Pdvsa) entre finales de 1990 y 2004, buscaba "minimizar el valor del crudo", tanto en precios como en aporte fiscal.
En un artículo publicado en el número 27 de Le Monde Diplomatique, edición venezolana, Mommer se apoyó en su propia experiencia y en la investigación de Juan Carlos Boué, del Oxford Institute for Energy Studies, recogida en el libro "El Síndrome de la Orimulsión", para describir las características de una política petrolera al servicio de los intereses de los países consumidores de crudo.
El matemático, doctor en Ciencias Sociales y ex asesor de Pdvsa, recordó que desde principios del siglo XX y hasta 1975, la industria petrolera venezolana se caracterizó por tratar de hacer valer el recurso natural, recaudar las ganancias extraordinarias que arrojara la producción de crudo y defender los precios correspondientes.
Mientras que desde 1975 y hasta 1998, tuvo como objetivo forzar los precios a la baja, maximizar volúmenes de producción sin importar precios, y hacer las adaptaciones correspondientes al régimen fiscal.
"Esta política anti-nacional fue una de las causas que llevaron, en 1998 al colapso de los precios internacionales del petróleo, los cuales alcanzaron los niveles más bajos registrados desde la Segunda Guerra Mundial", dijo.
Destacó que luego de la nacionalización, el actor principal de la política petrolera fue la compañía petrolera nacional Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima (Pdvsa), cuyo tren ejecutivo se había formado profesional e ideológicamente dentro de las concesionarias internacionales, por lo que trabajaba para lograr el regreso del capital extranjero a la industria.
"Este período estuvo caracterizado por confrontaciones entre el Gobierno en turno y la compañía nacional, el cual culminó con el sabotaje petrolero de diciembre-enero de 2002- 2003, y la derrota de los que hoy se conoce como la vieja Pdvsa", explicó Mommer.
Al referirse al libro de Boué, planteó que en este se puede encontrar un estudio detallado de los aspectos científicos, técnicos y económicos de la Orimulsión.
Este proyecto partió de las investigaciones realizadas por el Instituto Venezolano del Petróleo (Intevep), en los años 1980, que buscaban encontrar la manera de transportar los crudos de alta viscosidad (no convencionales) de la Faja del Orinoco con el fin de poder comercializarlos.
Los investigadores lograron mezclar el crudo extra pesado con agua y obtuvieron un tipo de combustible, que podía ser utilizado por lo centrales de generación eléctrica, y decidieron que el precio debía ser competitivo con el precio del carbón y no con el combustible residual.
"Con ello se estableció una política de precios mínimos, pues el precio del carbón, representa el mínimo absoluto para el petróleo crudo y sus derivados, por las múltiples ventajas de éstos como combustibles líquidos, frente al carbón como combustible sólido", indicó.
De acuerdo con Boué, los funcionarios de Pdvsa desarrollaron una tesis que afirmaba que en la Faja Petrolífera del Orinoco no había petróleo, sino bitumen natural, lo que ocasionó una disminución en los precios de venta y una rebaja en el tema arancelario.
"Mediante una reforma legal en 1993, la producción de la Orimulsión se ubicó como una actividad del sector no petrolero, de manera que la tasa aplicable (Impuesto Sobre la Renta) a la misma ya no sería la petrolea de 67,7%, sino la no petrolera de 34%", explicó.
Adicionalmente, el ex viceministro de Hidrocarburos, indicó que la investigación de Juan Carlos Boué plantea que como el crudo extrapesado que se utilizaba en la Orimulsión se había catalogado como bitumen natural, Pdvsa insistió en que éste no estaría sujeto al sistema de cuotas que había determinado la Opep para defender los precios justos del crudo.
"Resulta, entonces, que el Proyecto Orimulsión apuntaba, por una parte, a despojar a Venezuela de un derecho soberano; y por la otra, sacar a Venezuela de la Opep, de la cual el país había sido miembro fundador de primera importancia".
Proyecto generador de pérdidas
Para Mommer no cabe duda de que la Orimulsión fue "el peor de todos los proyectos de la autodenominada meritocracia petrolera", ya que generó pérdidas por tres mil millones de dólares sólo por concepto de descuentos.
Agregó que, aunque fue un respetable proyecto venezolano de investigación científica, jamás llegó a ser un producto comercialmente maduro, y menos aún competitivo con los usos alternos del crudo extra-pesado.
"De hecho, la Orimulsión nunca fue remotamente rentable, ni siquiera exonerada de todo impuesto petrolero, aún cuando el recurso natural con el cual se preparaba se le imputara un valor contable de cero, Pdvsa, como lo demuestran sus documentos internos, jamás recuperó el valor del capital que dedicó a este proyecto", sentenció.
FUENTE: AVN




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