lunes, 19 de junio de 2017

Situaciones de calle generan ausentismo escolar

Entre 50% y 70% es la cifra de ausentismo escolar en la que coinciden autoridades y profesores de los colegios públicos y privados, no sólo de Caracas sino de los estados Miranda, Táchira, Carabobo, Aragua, Bolívar y Mérida, donde las protestas no han mermado desde el pasado 31 de marzo.
El peligro que podrían correr sus hijos, sumado a los cierres casi diarios del Metro de Caracas y Los Teques, las suspensiones del servicio de Metrobús y la poca afluencia del transporte público son algunas de las limitaciones que tienen los padres para llevar a los niños al colegio, según un reportaje de El Pitazo .

Muchos aseguran que prefieren que sus muchachos “pierdan el año a que corran peligro”.

Así lo cree Mercedes Tovar, abuela de un estudiante de 1° año de bachillerato que cursa estudios en la Unidad Educativa Nacional Gustavo Herrera, de Chacao. El alumno tiene más de un mes que no pisa la institución.

“Yo prefiero que pierda el año a que me lo maten. Después se pondrá al día o repetirá, pero es preferible eso a que yo esté angustiada, porque ese niño no puede atravesar la autopista por las bombas”, refiere la señora.

Tovar aseguró que su nieto “hace lo que puede por Internet”, porque tampoco cuentan con el servicio en su hogar y debe ir a algún cyber para poder completar las tareas que los profesores mandan por esta vía.

Mientras tanto, el niño pasa las mañanas aburrido en casa, jugando con algunos animales que poseen, pero sin hacer tareas o estudiar. También se atrasó en sus clases de natación, pues su abuela no le permite ir a las prácticas que son dentro del propio liceo.

“Nadie puede entender cómo me pongo cuando sé que hay alguna protesta y el niño está en la calle, por eso decidí no mandarlo más a clases, a pesar del riesgo de que se atrase”, dijo con preocupación.

Al igual que Mercedes, hay miles de representantes que han tomado la decisión de no enviar a sus hijos a los colegios o liceos para protegerlos, aún a costa de su educación. No obstante, los profesores usan los recursos que ofrece la tecnología para tratar de que el clima de protestas y violencia no afecte a los menores de edad ni perjudique su desenvolvimiento y desarrollo académico.

José Hernández, comisionado de la Zona Educativa del Distrito Capital en el Gustavo Herrera, refirió que la decisión de los padres de no llevar a sus hijos tiene que ver con la vulnerabilidad de la sede, pues incluso, en algunas ocasiones, se han visto obligados a abrirle la puerta a los grupos que se enfrentan a los cuerpos de seguridad.

“Cuando hay peligro, subimos a los muchachos al piso tres o a la platabanda y muchas veces los mismos profesores debemos acompañarlos en grupos hasta las estaciones del Metro”, dijo Hernández.

Agregó que el plantel debe lidiar también con estudiantes que forman parte del “grupo de choque” de los manifestantes.

Clases como sea

Alejandro Conejero, presidente de la Asociación Nacional de Institutos Educativos Privados (Andiep), aseguró que los docentes y directivos de los planteles están garantizando la apertura diaria de las instituciones.

“Ningún plantel ha cerrado en este proceso, todos han permanecido abiertos y nos han supervisado a diario desde el Ministerio de Educación para verificarlo”, explicó.

El dirigente indicó que en las escuelas de educación básica y media se ha empleado una doble modalidad en la que dictan clases a los niños que llegan a las aulas y a los que no pueden asistir les ofrecen las lecciones y entregas de trabajos vía web.

Roberto Gudiño tiene a sus dos hijas en el liceo Fermín Toro, ubicado en El Silencio, en el centro de Caracas.Según cuenta, son más las ocasiones en las que ha tenido que “correr” a buscarlas por miedo a que les suceda algo, que las veces que han estado en real peligro. Sin embargo, comenta que en esta institución pública, aunque en menor medida, también se han sentido las ausencias, producto del clima de protestas.

“Las niñas dicen que hay días en que a sus salones de 30 o 40 estudiantes, sólo llegan 15 muchachos”, cuenta el representante.Aseguró que seguirá llevando a sus hijas al liceo, porque no está de acuerdo con la educación a distancia.

Y aunque la decisión es de cada representante, los riesgos persisten. Además de Caracas, en Lara, Táchira y Mérida se han reportado los casos más graves de menores afectados.

En estos estados, la represión vivida en las calles llenó de sombras los colegios y dejó pupitres sin alumnos.
Conejero reporta que “el ausentismo más grande es en bachillerato, de 60%, sobre todo en los estados Carabobo, Aragua, Miranda y Bolívar.La situación en Táchira es grave, el ausentismo es de 100%; en colegios públicos es igual.

Hay conversaciones con zonas educativas a ver qué decisiones se tomarán, pero eso no depende del colegio, sino de que los padres lleven a sus hijos, y si no se sienten seguros no lo harán”.

Esta realidad no es desconocida para los padres, por ello muchos han tomado la decisión de convertirse en “nuevos maestros de sus hijos” antes de tener que sacarlos de casa.

Este es el caso de Mónica Arroyo, quien ante la situación que se vive en El Paraíso, decidió no llevar más a su hijo al Colegio La Concepción, sino que descargó todas las clases en línea y ella misma se encarga de explicarle.

“No quiero que corra peligro, pero tampoco puedo permitir que se atrase por la situación que se vive en Venezuela, por eso trato de mantenerlo al día y de que estudie por lo menos tres horas diarias para que pueda pasar. Eso es lo más importante ahora para mí, procurar que esté protegido, pero que no deje de estudiar”, aclaró Arroyo.

Múltiples factores de ausentismo

Nancy Hernández, presidenta fundadora y miembro del Consejo Consultivo de la Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes (Fenasopadres), puntualizó que “como el Estado venezolano no garantiza la seguridad, es la familia la que está tomando acciones y decidiendo cuando manda o no a los muchachos a clases. Las escuelas permanecen abiertas, porque tanto los directivos como docentes tratan de acudir a los planteles en la medida de sus posibilidades. Ellos también son víctimas de las zonas de protestas y de la violencia, pero los directivos tratan de mantener el plantel abierto y reciben a los que pueden llegar”.

Al respecto, aseguró que si bien las protestas que están en ebullición en el país, desde hace más de dos meses, son una importante causa de ausentismo escolar, no son la única.

Hernández también se refirió a las fallas del programa de alimentación y al inicio tardío de actividades, situaciones que –en su opinión- han derivado en la falta a clases y hasta en deserción escolar.

“Primero, el año empezó tarde, sobre todo para la educación media, porque el Ministerio de Educación no tomó las previsiones debidas al final del año 2016 para presentar todas las datas de pruebas de repetición y recuperación.

Segundo, sabemos que los programas de alimentación escolar no están funcionando de manera regular. Hay instituciones a las que no ha llegado ni siquiera este año y como no funciona el programa, muchos niños no van a clases porque no tienen qué comer”, expuso.

Además, Hernández planteó que no se ha resuelto el problema de la falta de docentes para áreas de ciencias e inglés, historia, biología y ciencias sociales.

Comentó que a todas estas situaciones ahora se suma la crisis política del país, que, de acuerdo al recuento de Fenasopadres, ha golpeado más duramente a los planteles ubicados en los estados Lara, Carabobo, Táchira, Zulia, Aragua, Los Teques y Distrito Capital.

Esta representante citó ejemplos de agresiones a escuelas como la Monte Coll, en Lara, donde los estudiantes fueron asfixiados con gases picantes e incluso heridos de perdigón por funcionarios de seguridad del Estado.

Sobre esto, refirió que la federación levanta un expediente de los casos registrados de agresiones a escuelas.

“Este es otro factor de ausentismo. El Estado debe garantizar el derecho a la educación y entre eso está que la escuela esté en un sitio seguro. Si la escuela se ubica en un sitio de altísimo riesgo es responsabilidad del Gobierno proteger a sus estudiantes”, aclaró.

Para Nancy Hernández “cada ciudad, sector y colegio es distinto. Recomendamos a usted papá, que sabe la situación en su entorno y tiene el derecho y la responsabilidad de elegir cuando manda o no a su hijo a la escuela. Los representantes deben acordar con la directiva un mecanismo. Perder un año es mucho menos costoso que perder la vida”.

FUENTE: Con información de Carolina Soto - https://elpitazo.com