jueves, 23 de marzo de 2017

A ellos también les pegan: Cuando la víctima es él

Escuchar “violencia de género” recrea en la mente la lastimosa y frecuente escena de agresiones en Venezuela, de un hombre maltratando a una mujer. Pero difícilmente, la escena sucede a la inversa.

La violencia doméstica puede ser física, psicológica o patrimonial. La Intendencia de Maracaibo recibe, en su mayoría, denuncias de hombres contra sus parejas por maltrato a vehículos, viviendas o artefactos, pero sólo 1 de cada 5 se acerca en el día para hablar del problema. En el lugar, se firma un Acuerdo de Mutuo Acuerdo donde ambos se comprometen a respetarse, pero no tiene ninguna consecuencia legal, a menos, que exista agresión directa y grave al hombre.

En Venezuela cuando un hombre va a denunciar una agresión, la misma es procesada como una denuncia de delito común conforme al Código Orgánico Procesal Penal (Copp) y se recibe en el Ministerio Público a través de la Unidad de Atención a la Víctima, o, en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). No hay una ley que ampare al hombre en este sentido, es decir, el maltrato de una mujer a un hombre, no es reconocido como violencia de género.

Según Ana María Torres, psicóloga, esto se debe al predomino de casos de violencia y abusos contra la mujer que desde hace mucho llegan a la fiscalía o las portadas de un periódico en el país, mientras otras permanecen en las sombras.

El hombre abusado pocas veces se acerca a una instancia pública a denunciar, debido a las burlas de sus mismos congéneres e incluso mujeres, cuando a un hombre “le pega la mujer”, lo que mantiene esta acción legal entre un 0,5 y el 1% de casos.

La abogada y profesora universitaria Ana Julia Niño, citada por el diario El Tiempo, señala que la violencia debe ser atacada desde una perspectiva más amplia: “Es una postura machista dotar de protección sólo a la mujer. Significa reconocer que ella está en situación de minusvalía, que el único que puede agredir es el ´macho´ y eso es desconocer que la mujer también es capaz de acumular agresividad y materializarla”.

Se estima que un 35% de los hombres pasa por violencia psicológica, “los insultos, las humillaciones, el control, el chantaje y hasta la exigencia de las mujeres en tener todo el dinero de su marido para gastos del hogar y de los niños es también un tipo de violencia que termina siendo psicológica y que no se debe permitir ni siquiera cuando las mujeres alegan defensa personal”, dice Torres.

La mayoría de los casos de violencia de género masculina que son investigados apuntan a agresiones leves. Sin embargo, hay casos donde la violencia lleva a la muerte.

La formación social tiene mucho que ver con el tipo de violencia física, familiar, verbal o sexual, así lo explica el psicólogo Kelvis Centeno entrevistado por El Nacional.

En el caso de Venezuela, es la misma sociedad que a lo largo del tiempo ha provocado este tipo de casos, asegura Centeno. “Por una parte juzgamos que una mujer sea maltratada o que haya feminicidio, pero estimulamos a los niños a ser machistas para darse a respetar, y por otro lado nos negamos a reconocer que sí hay hombres maltratados”.

“Desde el hogar, cuando la mamá no deja que el niño barra o lave porque “es trabajo de la mujer, o cuando a un hombre se le dice que debe hacerse respetar por la mujer, “porque es el que manda”, son factores que inciden a la formación de una conducta que más adelante puede ser machista y posteriormente, violenta”, explica la psicóloga Ana María Torres. Además de afirma que las exigencias al hombre también son un tipo de violencia. “se dice que los hombres tienen más fuerza y se les obliga a tener más participación en la toma de decisiones, y terminan siendo los del poder, por lo que hay que enfocarse en fortalecer la convivencia igualitaria entre hombres y mujeres”.

Existen páginas en Facebook, Twitter, y hasta canales de Youtube que parodian los escenarios de hombres abusados, por supuesto, generando miles de visitas, likes y difusiones en redes con el único propósito de sacar una carcajada, pero no olvides que mientras ríes, existen otros que en silencio sufren de un salvaje y abusador amor que ataca su autoestima y su integridad física y psicológica.

FUENTE: Noryelín Faría - http://noticiaaldia.com