lunes, 22 de agosto de 2016

Héroes de Montaña: rescatando a Jesús en el Ávila

Dos señores se duermen leyendo el periódico de fondo. A mi lado hay cuatro personas muy concentradas en lo que hacen. Fuera de la biblioteca, una cola se forma en la cercanía de la Plaza de Los Palos Grandes. Tranquilo, que no cunda el pánico. Yo no vengo a hablar más de lo mismo, por el contrario, estas próximas palabras tendrán que ver con tres protagonistas; Alejandro Gónzalez (32), Kerwin Mendoza (31) y Franklin Daniel (51) ¿Quién diría que, a Jesús, lo iban a rescatar dos caraqueños y un guaireño?

Ninguno de ellos se conocía entre sí, quizás no tenían nada en común. Pero, mi primera impresión me daba a entender que definitivamente, algo muy característico compartían con mucha pasión: El Ávila. Un lugar que, como ellos mismos afirman, es “un escape de la realidad”


Estos hombres de montaña, senderistas con experiencia, campistas y profesionales lograron -y me avergüenza escribirlo- lo que ningún otro rescatista, bombero, guardabosque o policía pudieron lograr en la búsqueda del joven Gustavo Jesús Orta (30), quién apareció al cuarto día luego de haberse extraviado. Ojo, y no me mal interprete, no culpo a los entes institucionales, pero estos mismos héroes, han tenido que colaborar con comida para los involucrados y eso merece un aplauso. Así que, conclusiones puede haber muchas, usted escoja la que su realidad le permita ver. Sin embargo, para estos estos chicos, funcionarios como los bomberos que muchas veces tienen que trabajar con las manos vacías, también deberían reconocer su labor porque siempre “entrompan lo que tienen que hacer, como sea”

También, merece un aplauso el ímpetu, la convicción, la energía y la sensibilidad de estos hombres por manifestar su preocupación y sentirse motivados para actuar por cuenta propia. Claro que, las redes sociales a través de grupos en la red de Facebook, relacionadas con el senderismo de montaña en la ciudad, fueron un aporte importante para rescatar a Jesús; en primer lugar, porque así se dio a conocer la noticia, en segundo, por la cantidad de comentarios que se podían leer con preocupación y luego por el apoyo transmitido para el trio heroico.



¿Cómo fue el primer encuentro con Jesús?

Alejandro: Fue muy chistoso. Después de subir tanto, llegamos a Pico Oriental – un lugar muy común donde la gente se pierde- íbamos gritando, tocando pitos, silbamos y nos metimos en una quebrada donde presumimos que se había caído, seguimos caminando y grito: ¡Chamo tú mamá, tu mamá quiere que aparezcas! (siguen groserías) y justo en ese momento Jesús grito: ¡Aquí estoy!

Los chicos se ríen entre ellos.

¿En qué condiciones lo encontraron, cómo estaba el humor de Jesús cuando los vio?

Franklin y Alejandro: estaba un poco deshidratado, pero tenía buen ánimo. También estaba un poco desorientado y desganado. Seguía en estado de shock, pero podía hablar.

Franklin: yo pensé que me lo iba a encontrar un poco tostado para los días que estuvo solo, pero lo vi bastante lúcido.

Kewin: cuando escuchamos el grito, de hecho, pensamos que eran unos choros (risas) porque por esa zona tienden a pasar ese tipo de malos ratos. Pero nos aseguramos que no era nada malo y así fue.

Alejandro: el chamo cuando nos vio sonrío, nos hizo saber que confiaba en nosotros, nos escuchaba y seguía todo lo que le decíamos hasta que llegamos un poquito más abajo de la Silla de Caracas – otra parada que se suele hacer en el cerro- y allí estaban todos los entes involucrados en el rescate, esperando. En ese momento los bomberos hicieron contacto físico con Jesús, nosotros nunca lo hicimos.

Cuando llegaron a La Silla, ¿cómo los recibieron los rescatistas, bomberos y guardabosques?

Alejandro: cuando llegamos a la parada donde estaban todos los rescatistas, nos agradecieron.

Franklin: en el grupo Cerro el Ávila, llovían las bendiciones y buenos comentarios. Me siento súper bendecido con tantas bendiciones, valga la redundancia.

Bueno, algunas personas me escribieron diciéndome que ustedes eran unos héroes, así que las bendiciones son bien merecidas.

Alejandro: bueno no te creas, ese chamo también es un héroe. Para no conocer la montaña y haber sobrevivido 4 días, es bastante la hazaña. Incluso nos contó, que vivió muchas cosas que jamás le habían pasado y no nos echó el cuento completo. Pero parte de esas buenas experiencias, o eso nos contó él, es que, alucinó mucho en el sentido positivo de que se logró conectar a mayor profundidad con la naturaleza, dice que, las plantas lo protegían y le daban agua y comida. También conoció animales que nunca antes había visto.

Franklin: la noche pasada al rescate, había llovido también y eso lo salvó. También lo agradeció.

Hay algo que está fallando en el cerro. En el año se han perdido varias personas ¿qué creen ustedes que hace falta para que esto deje de pasar?

Kerwin: lo primero es concientizar mucho sobre los caminos y rutas que ofrece el Ávila. Hay muchas personas que van por la ruta montando carteles y colocando señalizaciones que no son oficiales, son por iniciativa propia. Entonces, esto puede afectar mucho a los que visitan la montaña, sobre todo si son hechas por personas que no tienen experiencia de rutas.

Franklin: también hace falta que las personas se registren, y eso es una iniciativa que debe tomar Inparques como rector de los Parques Nacionales. Es decir, debe haber un registro cada vez que alguien pase por los puntos de control con los guardabosques. En ese registro deben informar el punto de salida y a dónde se van a dirigir, cuánto tiempo van a estar en la montaña, si van a pernoctar o no, y esto sirve para precisamente llevar un registro con información clave que puede ayudar luego a buscar a una persona si se le considera como extraviada.

Alejandro: a nivel individual, siempre es bueno dejarle información a los familiares sobre los recorridos que se vayan a hacer; dónde van a estar, por dónde van a subir, qué equipos llevan. Esa información te permite sacar un estimado de cuántos días puede sobrevivir desaparecido, suponiendo que ese sea el caso. Otra cosa, ¡NUNCA! Salgan sin un pito, aunque muchas veces se olvida sin excepción de la experiencia.

Dos de ustedes son caraqueños: Franklin y Kerwin. Alejandro es guaireño, el disfruta de la playa y también la montaña, pero sabemos que a nivel internacional el Ávila, ese querido y popular pulmón vegetal de nuestra ciudad, tiene un pedacito de muchos dentro de sus raíces, para ustedes ¿qué significa el cerro en sus vidas?

Franklin: mira, para mí El Ávila es lo que me tiene unido a la ciudad. Si no estuviese en Caracas, yo estaría en Margarita. La montaña puedo verla, disfruto ver su variedad de verdes, puedo subirla los fines de semana o entre semana, respirar aire puro y alimentarme de esos fitoquimicos (sustancias que se encuentran en los alimentos de origen vegetal, biológicamente activas, que no son nutrientes esenciales para la vida, por lo menos a corto plazo, que tienen efectos positivos en la salud) que nos llenan el espíritu y el organismo, saludar a los árboles y tantas cosas que la montaña nos regala.

Kerwin: en mi caso, desde pequeño mi papá me llevaba a acampar y para mí, siempre ha sido una pasión subir el Ávila. Es un lugar para despegarme, para meditar y escuchar la naturaleza y alejarme del ruido de Caracas, del humo, de la gente y me siento agradecido por tener esta montaña frente a nosotros.

Alejandro: el Ávila, parece que además de ser una montaña es una atracción de amigos. Cuando llegamos a la montaña, siempre hacemos amigos, siempre estamos los grupos de acampan, los que corren, los competidores y siempre habrá críticas entre competidores, pero cuando nos sentamos, cada quién cuenta sus experiencias. Es como un imán que atrae puras amistades y a pesar de estar muy cerca del mar, siempre estoy viendo la montaña.

Queda claro que sienten un cariño enorme por la montaña, ¿qué hace falta para incentivar más a las personas a que también cuiden eso que también le pertenece a la ciudad?

Franklin: hace falta mucha educación, a través de carteles que se puedan colocar en la vía cuando subes la montaña. Los medios de comunicación también son importantes para informar y educar a las personas. Actualmente no se ve información al respecto del cuidado y preservación de los espacios. La comunicación con Inparques debe ser más eficaz y constante con el público. Cualquier información es importante. Hay algo que se llama “senderos de interpretación” y es la comunicación que hay entre la naturaleza y los excursionistas, esos senderos están guiados por carteles y de esa manera se evita menos la desaparición de senderistas en la montaña.

Kerwin: completando lo que dice Franklin, la seguridad ahorita es importante. Actualemente hay muchas rutas que ya no son tan transitadas como antes por temor de hurtos y robos, sobre todo la zona que pasa por Terrazas del Ávila y toda la ruta que te lleva hasta Pico Naiguatá. Sí hubiese más seguridad en estas y otras rutas, la gente no dejaría de visitarlas y se mantendrían las rutas activas.

Alejandro: hay algo muy importante también, y es valorar el trabajo de la gente de Inparques y los bomberos. Es lamentable que con lo poco que ganan, dan su vida a la montaña y están ahí todos los días por prácticamente nada. Como dice mi compañero Franklin “trabajan por amor al arte” y eso debemos valorarlo para brindarles nuestro apoyo y recibir un mejor servicio y atención de parte de ellos, también.



Franklin Daniel, tiene estudios en Gestión ambiental, Kerwin por su parte es Asesor de ventas y Alejandro se dedica al comercio, asegurando que puede vender cualquier cosa (finaliza con una carcajada). Para mí, son tres chicos que se dedican a lo suyo: trabajan, estudian, y se dedican a lo que les apasiona. No me queda la menor duda que la naturaleza es un factor importante es sus vidas y se preocupan por cuidarla -lo se, esto ya comienza a sonar un poco hippie- esperando que los demás también la sepan apreciar.

Su hazaña, fue motivo de reconocimiento por grupos organizados por senderistas y montañistas y sé, que el corazón se les pone grande por lograr rescatar a un Jesús desaparecido en el Ávila.

¿Cuántos héroes como estos hombres pasan desapercibidos ante nuestros ojos? ¿Cuántos agradecimientos hemos dejado de dar? El cambio comienza por nuestra cuenta, no debemos esperar por otros. La educación debe ser compartida a quienes no la poseen, sin discriminar grupos sociales. Nuestro grano de arena, puede comenzar a hacer la diferencia poco a poco. De los buenos días, sonría para que le sonrían, sea amable, sea tolerante. Deje de quejarse, porque según tengo entendido, la queja hoy en día, aburre y nadie la quiere escuchar. Construya ciudadanía, valores y sea consciente de rescatar los espacios que por derecho nos pertenecen.

Por último, agradezca que en esta ciudad, todavía quedan héroes que le echan pichón. Todavía quedan héroes que son igual que usted; comen arepa, suben el Ávila, les gusta la playa, son echadores de broma, se saben apoyar, creen que esto si puede dar para más. Al igual que usted, querido lector, también son venezolanos.

FUENTE: LISSETTE FIGUEREDO - http://elestimulo.com