lunes, 5 de octubre de 2015

(Anzoátegui) Masacre de Cantaura, un crimen más en el prontuario del bipartidismo

La Real Academia Española define los derechos fundamentales como aquellos que, por ser inherentes a la dignidad humana y por resultar necesarios para el libre desarrollo de la personalidad, son normalmente recogidos por las constituciones modernas asignándoles un valor jurídico superior.

Y en 1999, con el nacimiento de la Constitución Bolivariana de Venezuela, se dejó atrás un sistema político y de gobierno en los que estos derechos fueron quebrantados, pues desde la Constitución de 1961 —que se mantuvo vigente por más de cuatro décadas— fueron violentadas y suspendidas las garantías constitucionales por los gobiernos de turno.

Ello permitió que casos sobre la transgresión de los derechos humanos se sumaran en el amplio prontuario de los gobiernos neoliberales representados en el bipartidismo: Acción Democrática y Copei. La masacre de Cantaura es uno de esos casos.

Hace 33 años ocurrió. Las víctimas de las fuerzas represivas del gobierno del presidente Luis Herrera Campins fueron 23 miembros del Frente Guerrillero Américo Silva, hecho ocurrido a primeras horas del 4 de octubre de 1982.

Ese día, 17 bombas de 250 libras fueron lanzadas por aviones Canberra y Bronco de la Fuerza Aérea Venezolana al campamento del frente, cuyos integrantes celebrarían el Pleno Regional de Bandera Roja.

A los minutos de haber caído las bombas en Los Changurriales de Cantaura se disparó a mansalva en un ataque aéreo contra los revolucionarios. No conforme con eso, por tierra, 1.500 efectivos entre Ejército, Guardia Nacional y la extinta Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) hicieron un cerco en la zona, con órdenes expresas de rematar y aniquilar a cualquier sobreviviente.

Posteriormente, los cohetes y la metralla del ataque aéreo no se dejaron esperar, según relata el periodista Alexis Rosas en su libro La Masacre de Cantaura. Se reanudó el tiroteo a mansalva en tierra, por tres flancos y sin llamado a la rendición.

Un "encuentro armado". Así lo calificó el gobierno de Luis Herrera Campíns. Sin embargo, las exhumaciones de los cadáveres demuestran todo lo contrario: la mayoría de las víctimas fueron ajusticiadas, sus cuerpos muestran signos de tortura y tiros de gracia en el cráneo.

La Federación de Derechos Humanos denunció en esa época las extrañas circunstancias en la que murieron los miembros del frente, solicitaron una investigación al hoy extinto Congreso Nacional y la Fiscalía General de la República, pero toda la información se mantuvo archivada, siendo ocultada, silenciada y desvirtuada durante los 40 años de gobiernos de Acción Democrática y Copei.

Fue en el año 2009, 27 años después de la Masacre de Cantaura, cuando la Fiscalía retomó el caso. En los últimos años han exhumado 18 cuerpos en Caracas, Barcelona, Anaco, Cumaná, La Guaira y Puerto Cabello, en los cuales han confirmado que la mayoría de las víctimas del ataque del 4 de octubre de 1982 fueron ajusticiados.

La masacre de Cantaura no fue un hecho aislado en Venezuela. Después del derrocamiento de Salvador Allender, en Chile, (1973), los gobiernos de derecha en el cono sur aplicaron una política de exterminio de la izquierda. Eran un plan que obedecía a un esquema represivo que los Estados Unidos distribuyó en todo el continente, como parte de su política exterior destinada a defender lo que consideraba sus "intereses".

Los fallecidos en este hecho fueron: Sor Fany Alfonzo, Diego Alfredo Carrasquel, Eusebio Martel Daza, Carmen Rosa García, Beatriz del Carmen Jiménez, María Estévez, Emperatriz Guzmán, Jorge Luis Becerra, Mauricio Tejada, Luis José Gómez, Julio César Farías, Roberto Rincón, Nelson Pacín, Enrique José Márquez y José Miguel Núñez.

También murieron Rubén Alfredo Castro, Baudilio Valdemar, Antonio María Echegarreta, José Isidro Zerpa, Carlos Hernández Anzola, Ildemar Lorenzo, Carlos Alberto Zambrano y Eumenidis Gutiérrez.

En su mayoría eran estudiantes universitarios, obreros, maestras, sociológos. Tenían entre 18 y 30 años.

En esta matanza también se cuenta el fusilamiento de seis cocineras, que aunque estaban lejos de la zona, fueron ajusticiadas por el Ejército, de acuerdo a la denuncia del ex diputado de la época Héctor Pérez Marcano, quien explicó en ese entonces que estas mujeres no guardaban relación con el pleno revolucionario.

Pese a que solamente estaban cocinando para los asistentes de la reunión, las mujeres fueron capturadas vivas "y un pelotón de los cazadores del Ejército las reunió y luego las fusiló", contó Pérez en declaraciones recogidas por el libro de la Defensoría del Pueblo: Violación sistemática de los Derechos Humanos en Venezuela (1958-1998).

FUENTE: AVN

LEA...