miércoles, 15 de julio de 2015

(Anzoátegui) Pastelerías mandan de vacaciones a trabajadores por falta de materia prima

“Arrear” la harina de trigo como si fueran vacas. Eso dicen hacer los comer­ciantes que ofrecen al público panes, pizzas y tortas.

Entre la espada y la pared aseguraron sentirse algunos negociantes consultados en Puerto La Cruz, porque la escasez del ingrediente base de sus productos los obliga a aumen­tar mensualmente los precios y, aun así, no obtienen grandes ganancias.

Simón Abdul vendía pizzas en la parte de afuera de su ne­gocio, pero desde hace un mes dejó de ofrecerlas.

Mencionó que además de la falta de harina de trigo, las fac­turas de charcutería eran cada vez más “caras”.

La franquicia Ciao E Pasta, ubicada en la avenida Princi­pal de Lechería, y en el centro comercial Plaza Mayor, colocó un anuncio en sus puertas el pasado 10 de julio para informarles a sus clientes que se vieron obligados a irse de vacaciones por no contar con materia prima para elaborar sus productos.

Con lo que consigan

“Trabajamos con lo que conseguimos”, indicó un trabajador del café restau­rante Isole, ubicado en el Paseo de la Cruz y el Mar, en Sotillo.

Acotó que cuando logran adquirir tres o cuatro sacos de harina de trigo, los pagan con sobreprecio para poder ofrecer almuerzos y desayunos.

Jackeline De Sosa, adminis­tradora de pizzería Da Sparco, dijo que le tocó recurrir a “los famosos bachaqueros” para conseguir una paca del deriva­do de trigo.

Mencionó que los vende­dores informales le ofertan el bulto de harina de 24 unida­des de 1kg hasta en Bs 6.000.

Señaló que los primeros días de julio realizó un ajuste a las pizzas. La más pequeña pasó de Bs 450 a Bs 800.

Hornean lo que pueden

En Tortas Maura, con sede principal en el municipio Guanta, suspendieron los en­cargos hasta nuevo aviso. Sólo hornean la cantidad de pasteles que salen con la harina que consiguen en el día.

Los dueños de Fornos, una de las pastelerías más antiguas de Puerto La Cruz, que tiene 48 años en el ramo, les ha tocado dejar sus puertas cerra­das, por lo menos, dos veces a la semana.

No sólo les falta harina, sino también. En la puerta del local, en pleno Paseo de la Cruz y el Mar, se lee: “No hay harina, azúcar, margarina, manteca, chocolate ni leche”.

La propietaria Rosa Albillo aseguró que trabajarán hasta que “el Gobierno quiera, por­que hasta la frase ‘hasta cuan­do Dios quiera’, ya no vale”.

FUENTE: Vestalia Muñoz - http://eltiempo.com.ve

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