Un elemento convertía la noticia en un suceso aún más repudiable: la hija de la pareja, de apenas cinco años, estuvo presente, resultó herida y quedó protegida por los cuerpos de sus padres. Maya fue la única sobreviviente de la noche del seis de enero de 2014, día en que la familia preparaba el regreso a la rutina y a los compromisos laborales, luego de pasar las vacaciones navideñas por distintas ciudades del país.
Thomas Berry era promotor del turismo nacional y trabajaba en función de ello, y Mónica una amante irrenunciable de las bellezas naturales del país donde nació, sin importar que ya en cinco oportunidades había sido víctima de la delincuencia nacional.
La joven tenía varios años trabajando para Telemundo, pero no se alejaba por mucho tiempo de su tierra y sus olores, según se lamentó su propio padre, Rafael Spear, quien le pidió en varias ocasiones que dejara Venezuela, por los problemas de inseguridad que se viven en el país.
A un año del repudiable hecho un hombre se encuentra prófugo de la justicia, cinco personas esperan por sentencia, tres fueron condenadas, luego que admitieran su participación en el suceso, y dos adolescentes de 15 y 17 años son procesados, en un especie de recordatorio de la fragilidad de la juventud actual y su cada vez más protagónica participación en las crónicas negras.
Alejandro Maldonado Pérez, Adolfo Rico Ágreda, Leonar Marcano Lugo, Eva Armas Mejías y Franklin Daniel Cordero Álvarez han sido citados en varias ocasiones por el tribunal segundo de juicio de Carabobo para dar cumplimiento con el inicio de las audiencias públicas y orales y, así determinar la culpabilidad o inocencia de los cinco detenidos en relación con los cargos imputados. Sin embargo, hasta el momento ha sido imposible comenzar esta nueva etapa del proceso.
El 31 de julio del año pasado el Tribunal Primero de Control de Carabobo mandó a juicio a ocho personas, señaladas como las responsables del doble crimen que estremeció al país la mañana del siete de enero. Los delitos imputados por la Fiscalía son: homicidio intencional calificado, en perjuicio de Spear y Berry; homicidio intencional calificado en grado de frustración, en perjuicio de Maya Berry; asociación para delinquir y robo agravado.
De acuerdo con las investigaciones a algunos de los detenidos también se les acusa de aprovechamiento de objetos provenientes del delito, desvalijamiento de vehículo automotor, posesión ilícita de arma de fuego y alteración de seriales.
A finales del mes de septiembre el tribunal de juicio de la entidad central condenó a los primeros implicados en este caso, tras admitir su participación en los hechos ocurridos en el kilómetro 194 de la autopista Valencia-Puerto Cabello.
Nelfrend Jiménez y José Gregorio Ferreira, de 28 y 18 años de edad, respectivamente, fueron condenados a cumplir una sentencia de 24 años, ocho meses y 20 días de prisión. Por su parte, Jean Carlos Colina, de 19 años, permanecerá 26 años, ocho meses y 20 días en el interior de una cárcel. El joven está señalado de ser una de las personas que accionó un arma de fuego la noche del doble crimen.
Mónica y Thomas se dirigían a Puerto Cabello al momento de quedarse accidentados en la autopista, a la altura de la población El Cambur, a las 10:00 de la noche. Estuvieron varados por más de 40 minutos hasta que un gruero, y su asistente, se detuvo a ayudarlos.
Minutos después fueron abordados por varios antisociales que llegaron a bordo de una camioneta pick-up negra, con la intención de despojar de sus pertenencias a las cuatro personas. Para ese momento, el auto Toyota Corolla, gris, del año 2002 se encontraba en la plataforma de la grúa con sus ocupantes en el interior.
Sobre lo ocurrido en los minutos siguientes existen dos versiones. La oficial señala que las víctimas no abrieron las puertas del automóvil lo que generó que los delincuentes accionaran sus armas de fuego. La otra versión —plasmada en un libro por los periodistas Deivis Ramírez y María Isoliet Iglesias— indica que el gruero al sentirse amenazado y asustado sacó una pistola y disparó en contra de los delincuentes, lo que generó la respuesta de los antisociales.
De acuerdo con los autores del libro Capítulo final, los delincuentes nunca tuvieron conciencia de lo ocurrido esa noche. “Ni sabían que había muertos. Se lanzaron ese atraco. Después se reunieron y se imaginaban que, quizá, solo había heridos”, señalaron en una entrevista, concedida a un medio nacional, en octubre del año pasado.
Para la realización del libro- reportaje, los periodistas acudieron al internado judicial de El Rodeo 1, donde permanecen privados de libertad los implicados, para sostener entrevista con alguno de ellos. Deivis Ramírez indicó en la entrevista que durante el encuentro, uno de ellos lloró porque se acordó de su hija de dos años y del tiempo que pasaría sin compartir con ella.
El móvil del doble homicidio fue el robo. Era una práctica común que estos sujetos abordaran a personas accidentadas en la vía de la autopista para, bajo amenaza de muerte, quitarle sus pertenencias, las cuales eran vendidas luego al “Gordo Danilo”, líder de la banda Los Rapiditos. Su verdadera identificación quedó establecida por las autoridades como Leonar Danilo Marcano Lugo, quien se encuentra entre los privados de libertad.
El alcalde de Puerto Cabello, Rafael Lacava, informó en una rueda de prensa que Los Rapiditos operaban desde hace algún tiempo en el sector, tenían hasta garitas de vigilancia y colocaban obstáculos en las vías, llamados “miguelitos”, para obligar a los conductores a parar, luego que sus carros sufrieran algún desperfecto.
Justo un mes antes del doble crimen, la policía municipal había matado a tres integrantes de esta organización criminal, luego de sostener un enfrentamiento con ellos. Entre los objetos decomisados figuraban armas largas.
Durante la investigación se conoció que al menos dos de los delincuentes vinculados con la muerte de quien fuera mis Venezuela 2004 tenían antecedentes penales. Franklin Cordero estaba implicado en tres homicidios ocurridos en Puerto Cabello y Adolfo Rico disfrutaba de una medida cautelar. A los 14 años fue investigado por el robo de una moto y hasta el 2013 tuvo una orden de captura en su contra por un tribunal militar al desertar en enero de 2009.
Al cumplirse un año del doble homicidio que volvió a colocar la palabra inseguridad en boca de todos, todavía falta por concretarse la captura de Gerardo José Contreras Álvarez, de 18 años, uno de los principales responsables de la tragedia del 6 de enero de 2014, la sentencia de siete de los implicados y los planes de seguridad eficacez. Vecinos del sector El Cambur aseguran que las alcabalas en la autopista tan solo fueron una ilusión de pocos días.
| FUENTE: Sabrina Machado - http://panorama.com.ve |



