jueves, 10 de enero de 2013

Hace 10 años medios privados promovieron la ficción de un país que se desmoronaba

Por: Osjanny Montero - Enero de 2003. Corría la quinta semana desde que la nómina mayor de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) parara la industria económica más importante del país. Las escuelas estaban cerradas, profesores y alumnos reclamaban su derecho a la educación mientras que rectores defendían la ausencia en las aulas. Las empresas de comunicación creaban en sus páginas y televisoras la ficción de un país que se desmoronaba, con el objetivo de vulnerar la mente de sus usuarios con propaganda desestabilizadora.
Fedecámaras, la nómina mayor de Pdvsa, partidos opositores aglutinados en la Coordinadora Democrática, el sindicato de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y demás organizaciones como Súmate y medios privados orquestaron un clima político exasperante y desconsolador.

La primera víctima fue la educación. Millones de estudiantes perdían sus clases debido a la irresponsabilidad de autoridades educativas, negadas a reabrir sus puertas luego del inicio del paro patronal, el 2 de diciembre de 2002.

El clima desestabilizador se ofertaba con supuesta represión contra los maestros. En la página A/6 del diario El Nacional, de fecha 10 de enero de 2003, se titulaba “Despiden y arrestan a maestros sumados al paro”.

En la misma página, pero en el cintillo inferior se leía: “Grupos de ucabistas exigen que abran la universidad”. La nota revelaba que trabajadores y estudiantes solicitaban la reanudación de las actividades académicas frente a la insistencia del rector de turno, Luis Ugalde, quien sentenciaba que “más importante que sacar el año académico es recuperar el país”.

El 16 de enero El Universal publicó en su página A/6: “Mayoría de decanos de la UCV votó a favor de la suspensión de clases”. Aunque el título promocionaba un consenso de todas las autoridades de la casa de estudios, el cuerpo interno daba a entender otra realidad.

Líneas abajo se explicaba que la mayoría de autoridades no se habían pronunciado y que, además, representantes de las facultades de Agricultura, Arquitectura, Veterinaria y cuerpo de profesores se habían quedado sin participar en la consulta.

Otro anuncio engañoso apareció el 9 de enero en El Nacional. En la portada aparecía en letras pronunciadas: “Los bancos y transporte anunciarán paros de 48 horas”. Aunque la banca había anunciado la suspensión de conformación de cheques y el detenimiento de transacciones electrónicas con tarjeta de crédito y débito, los representantes del transporte público no se habían manifestado.

Se trataba de un llamado no confirmado realizado por Fedecámaras en la vocería de Pedro Luis Zambrano en el que este exhortaba a taxistas, autobuses, pilotos aeronáuticos y rutas troncales a suspender el servicio.

2 de febrero

Adversarios al gobierno, alentados por los medios de comunicación y empresarios, exigían la realización de un referendo consultivo para salir de Chávez.

El 10 de enero, El Universal en su página 1/4 ofrecía unas declaraciones del diputado de Primero Justicia, Carlos Ocariz, en las que pedía abiertamente la presencia de observadores estadounidenses para aligerar la crisis, así como recursos económicos de estos para la realización de la consulta electoral.

En el artículo, el actual alcalde del municipio Sucre, intentaba presionar al Ministerio de Educación, a la Fuerza Armada Nacional y al gobierno diciendo que si se negaban, acudirían a “entes internacionales para denunciar el secuestro de la democracia venezolana”.

Ese mismo día El Nacional pronosticaba en su portada que la “Incertidumbre sobre referéndum radicalizará protestas de calle”. Más abajo, en una fotoleyenda, se insistía en que la violencia era el “pan diario” en las calles capitalinas, como forma de manifestar su desacuerdo con la decisión de intervenir la Policía Metropolitana, que participó activamente en la represión contra el pueblo durante el golpe de abril de 2002.

Acento en la industria petrolera

Ante el abandono de sus cargos motivados por la huelga general, altos gerentes de la nómina de Pdvsa fueron despedidos. Frente al panorama, medios de comunicación acentuaron una campaña orientada hacia propagar la información de una supuesta catástrofe en la industria debido a la ausencia de “manos preparadas” que condujeran su timón, esgrimiendo el constante argumento de la meritocracia.

Pasó así el 12 de enero, fecha en la que El Nacional, en su primera página, tituló “Temen que ocurra accidente grave por récord de derrames en Pdvsa” y complementó con un sumario que anunciaba la muerte del trabajador Alirio Carrasquero al momento de intentar arrancar la Refinería El Palito, ubicada en el estado Carabobo.

Pero “el tiro les salió por la culata” debido a que el mismo día el trabajador estrechó la mano del Jefe de Estado en su alocución dominical Aló Presidente. "Ni una uña se ha roto durante el procedimiento de rearranque de la planta de El Palito", señalaba el portal digital Aporrea.

Un día más tarde, El Nacional titulaba en su portada: “Se agravarán los problemas sociales” y proyectaba un incremento en el deceso y enfermedades en “mujeres, personas de la tercera edad, niños y jóvenes”.

Los datos fueron arrojados por el director del Instituto de los Seguros Sociales, Pedro Alcalá, quien redactó un Plan de Acción de Contingencia en Salud en que se determinaba que el país atravesaba por un aumento de problemas mentales y consumo de drogas.

En las mismas líneas se arrojaba que la tasa de desempleo se “desplomaría” cerca del 28 y 29%. Lo cierto es que debido al “Paro cívico nacional” la economía del país tuvo una grave fractura reflejada en más de 30% de inflación acumulada y una tasa de desempleo de 19,1%.

Mientras los días corrían, los intentos negociación se intensificaban en un llamado Grupo de amigos, que fue creado en Quito, Ecuador, con la finalidad de servir de mediador frente a la polarización política que vivía el país.

Brasil, Estados Unidos, México, Perú, España, Chile y Portugal integraban el grupo que estuvo liderado por el secretario de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria, con la finalidad de “relacionarse con las partes, ayudarlas a encontrar una visión que vaya más allá de lo que tengan por los medios de comunicación o sus propias conclusiones” emitía El Universal con fecha del 17 de enero de 2001.

El actual diputado Eduardo Gómez Sigala pedía radicalización y a "un mediador más contundente en la mesa de negociaciones”.

Transcurrían los días y la cadena propagandística parecía cimentarse más, con el objeto de evitar el cese del paro y contribuir con el clima de desestabilización política y social del país, sin importar que los deseos de terminar con el mandato de Chávez se nutrían de sus propias flaquezas.

El pueblo venezolano dio nuevamente el ejemplo. A finales de enero de 2003 trabajadores leales de la industria recuperaron el timón, empresarios empezaron a abrir sus negocios con ánimos de recuperarse tras cerca de 70 días cerrados. La economía del país se embarcó en un navío que supo salir a flote tras el intento de hundimiento que llevaron a cabo sectores golpistas y desestabilizadores.

FUENTE: Osjanny Montero - AVN

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