Redirigir las prioridades del Estado venezolano y desmembrar la unidad nacional que este ha logrado, dando participación a la iniciativa privada en las tareas de planificación pública, contempla el programa de Gobierno del candidato presidencial opositor, Henrique Capriles Radonski.
Imbuido de un claro espíritu neoliberal, el documento contraviene en su discurso las ejecutorias políticas y económicas del Gobierno Bolivariano.
En el aparte "Redirigir las prioridades del Estado", epígrafe 378, insiste en la descentralización política y condena la propiedad de bienes de producción y la generación de bienes y servicios por parte del Estado.
En el párrafo siguiente, el 379, y distorsionando la realidad, afirma que "no corresponde al Estado ser el único proveedor de bienes y servicios, ni fijar los precios a los que cada uno deba venderse".
Señala el epígrafe 380 que la creación de un Estado socialista "es contrario al interés de los individuos y de la sociedad, a pesar de las ventajas temporales que pueda generar para algunos sectores".
En ese mismo párrafo, el programa de la derecha evidencia la mezquina concepción del Estado que maneja, cuando afirma: "Entendiendo que ningún Estado puede darle entera satisfacción material ni cultural a la sociedad, le corresponde mantener un ambiente propicio para que la sociedad trabaje en su propia satisfacción y en la provisión de recursos para el Estado".
En el aparte "Reorientar la gestión fiscal y reorganizar las finanzas públicas" señala, en los párrafos que lo integran, que el gasto público debe ser reducido, que parte de este debe ser dedicado a la realización de obras públicas, que las misiones, tras ser auditadas, deben ser ceñidas a los ministerios competentes y que el país debe volver a solicitar el crédito de mecanismos de financiamiento internacional, de los cuales ya se ha librado, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
En su propósito de desmantelar los logros de la revolución en materia económica, el programa de la derecha plantea la eliminación del control cambiario.
"La eliminación del control cambiario debe ser gradual, puesto que su buen resultado requiere de la credibilidad, del éxito relativo de las políticas económicas y de la percepción de estabilidad de la economía".
Al negar los resultados antiinflacionarios obtenidos por el Gobierno Nacional con la regulación y control de precios, vigentes, la derecha arremete contra tales políticas regulatorias y se plantea eliminarlas gradualmente, para dejar los precios en "manos del mercado" y estimular la " diversificación productiva".
FUENTE: Aurelio Gil Beroes - AVN




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