La ministra de Salud, Eugenia Sader, destituyó al director de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera, José Barbour, y nombró a través del decreto 7.436, publicado en la Gaceta Oficial del 24 de abril, a la doctora Sandra Carlina Vivas como directora encargada.
Esta es la primera medida ejecutada tras la reintervención que se lleva a cabo en el principal centro asistencial del estado, afectado, entre otras cosas, por una crisis generada por contaminación bacterial que hasta ahora ha ocasionado la muerte de siete neonatos. La última de estas muertes ocurrió el pasado martes en horas de la noche.
Según el decreto, Vivas, quien era la jefe de la Unidad de Dermatología del centro de salud, fungirá como la responsable de ejecutar las directrices emanadas por la junta interventora que fue nombrada el pasado viernes y que está encabezada por el viceministro de Redes Hospitalarias, José España.
Este miércoles, médicos, empleados y miembros de las contralorías sociales hicieron una asamblea en el auditorio del hospital para analizar la situación y acordar los planteamientos que harían a la junta interventora, que hasta ahora no ha hecho acto de presencia en el convulsionado centro de salud.
El director saliente, José Barbour, quien en principio asistiría a esta asamblea, no acudió. Tampoco atendió llamadas telefónicas de los periodistas que intentaron entrevistarlo el día de ayer.
Jean Carlos Corrales, empleado del área de Laboratorio Central, denunció que la crisis que atraviesa el hospital por la falta de recursos es insostenible. Indicó que tienen tres días sin comida para los pacientes. En la víspera, a los hospitalizados que no tenían familiares para traerles comida de sus casas, se les dio arroz con mortadela frita. Dijo que eso fue lo que lograron comprar con una "vaca" que hicieron los mismos empleados.
Reiteró que los médicos y enfermeros tenían que sacar plata de sus bolsillos para comprar inyectadoras y otros insumos médico-quirúrgicos para no interrumpir los tratamientos que ya habían empezado.
La incertidumbre que ha reinado esta semana en este hospital tipo IV, desde su reintervención, ha agudizado los problemas y puesto en jaque la capacidad de respuesta de la directiva para atender las necesidades inmediatas.
Este miércoles en la mañana, los pacientes de diálisis se quedaron sin su tratamiento debido a que la planta de ósmosis para aplicar el procedimiento se dañó otra vez.
Berbelys Echeto, madre de una paciente de 14 años, y quien fue remitida desde Maracay para el tratamiento de diálisis, dijo que además de la máquina dañada, el sistema de aire acondicionado de la sala de esta dependencia tiene más de un mes sin funcionar. Afirmó que debido a esto su hija se infectó en una de las sesiones del tratamiento.
FUENTE: Lexander Loaiza Figueroa - http://www.ultimasnoticias.com.ve



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