Las lágrimas más amargas que han recorrido el rostro de Jesús salieron al recordar cuando tres miembros de la banda Los Chatarreros desfiguraron a su hijo de dos añitos y le reventaron el tímpano al otro, de solo un año.
Arrodillado en el patio de su rancho, con tres cañones de pistola apuntando su cabeza, los delincuentes obligaron a Jesús a ver cómo arremetían sin piedad contra los dos niños, quienes lloraban al ver cómo golpeaban sin clemencia a su padre.
“A mi hijo de dos años lo lanzaron contra la cerca y con la punta de una lata se abrió el cachete izquierdo desde el ojo hasta la boca”, cuenta con la voz ahogada en llanto Jesús, cuyo único pecado fue no tener cinco mil bolívares fuertes para darles a Los Chatarreros.
Trabajador
Jesús es vendedor de periódicos en el casco central de Maracaibo; diariamente le quedan de ganancia 300 bolívares fuertes, que apenas le alcanzan para comprar una bolsa de pan y un “polo” de mantequilla para la cena y el almuerzo para el día siguiente. Tiene tres niños: uno de dos años, otro de un año y una bebé de 15 días de nacida.
Salir a ganarse el pan de cada día desde muy temprano fue razón suficiente para que los azotes llegaran a su rancho y le exigieran cinco mil bolívares como pago para dejarlo “vivir tranquilamente” con su mujer y sus tres muchachos.
“El ‘Juanga’, líder de los &39;Chatarreros&39;, junto a sus compinches el ‘Bebe’ y el ‘Pitiguéi’, se me metió en la casa y como les dije que no tenía los cobres, me llevaron pa&39;l patio, me arrodillaron, me patearon, me escupieron, me orinaron. Les supliqué que me perdonaran y que me dieran tiempo pa’ reunir los cobres, pero qué va, el pago pa’ ellos fue desgraciarles la vida a mis niños”.
Lágrimas de sangre
Con el rostro lleno de la sangre que salía de la herida del cachete (de aproximadamente 10 centímetros de larga), sentadito en una esquina del patio y sin hacer el más mínimo ruido para no molestar a los verdugos estaba Arturito (nombre ficticio) esperando a que su héroe (Jesús) lo salvara.
“Le pedí al ‘Juanga’ que me dejara atender a Arturito, se me iba a desangrar. Fue lo peor que hice. Agarró a mi otro niño, se lo sentó en las piernas y le echó en la cara el humo del tabaco de marihuana que se fumaba”.
No conforme con drogar al niño, el “Juanga” comenzó a hacer disparos al aire y eso ocasionó que al pequeño se le reventara el tímpano del oído derecho.
“Danielito estaba todo bobito por la marihuana. Le salía sangre por el oído y ni siquiera lloraba de lo drogado que estaba. ¡Qué desesperación tan grande, Dios mío!”
Dos horas duró la “sesión de tortura”. Los Chatarreros, antes de irse, le advirtieron al pregonero que regresarían en tres días por los cinco mil bolívares fuertes, y que si no los tenía, violarían a su mujer y a su hijita recién nacida.
Marcas eternas
La cicatriz en el cachete izquierdo de Arturito y la sangre que a ratos sale del oído derecho de Danielito a causa del tímpano reventado son parte de las marcas físicas que quedaron de esa nefasta noche.
Jesús confiesa que sus hijos no recibieron atención médica. Los azotes antes de huir instalaron una alcabala frente a su casa para evitar que este buscara ayuda o notificara a la Policía.
“A los niños los curé con el agua oxigenada y la Rifocina que compré pa’ curarle la herida de la cesárea a mi esposa”.
La peor marca que les quedó a los muchachos es psicológica, admite el pregonero. “Danielito se orina cuando escucha un cohete; el televisor tengo que ponerlo con poquito volumen porque llora cuando escucha ruidos fuertes; y Arturito ya no ve más a los Power Rangers porque dice que le pegan a la gente, como Los Chatarreros”.
Mientras espera por la indetenible llegada de la Justicia Divina, además de la justicia del hombre, que tanto clama, Jesús sigue vendiendo sus periódicos en el casco central de la ciudad con el dolor acuestas.
Se mudó muy lejos de Altos de Milagro Norte para poder sobrevivir. Desde entonces intenta llevar una vida normal. Dice que no tiene fuerzas para mirar a los ojos a sus dos muchachos y a cada instante le suplica a Dios que tenga misericordia para su familia, que le dé “bastante fortaleza” para cargar su cruz y que envíe ángeles que protejan a sus pequeños como él no pudo.
¿Quién es el “Juanga”?
Johan Manuel Báez Bravo (26), alias el “Juanga”, es el nuevo líder de la banda Los Chatarreros. Asumió el control el 10 de septiembre de 2011, luego de que la Policía abatiera al “Menor” en un enfrentamiento en el barrio Altos de Milagro Norte. Al “Juanga” se le investiga por al menos 10 homicidios.
Prontuario del "Juanga"
7/10/11 El Tribunal 7.º de Control lo solicitó por secuestro, extorsión, asociación para delinquir, robo agravado y daños a la propiedad Privada. Causa N.º 7C-S-2398-11.
La Fiscalía 1.ª lo acusa de extorsión, según causa 24-F1-0787-11.
La Fiscalía 1.ª abre otro expediente por extorsión, según causa 24-F1-0786-11.
Aparece otra acusación ante la Fiscalía 1.ª por extorsión, según causa 24-F8-0710-11.
14/5/2008. Es puesto a la orden del DIP por hurto.
24/8/11. La Guardia Nacional Bolivariana lo detiene con droga.
29/10/2011 Lo captura Polimaracaibo y lo pone a disposición del Tribunal Séptimo de Control.
FUENTE: http://www.laverdad.com




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