viernes, 5 de octubre de 2018

Leonardo Padrón: “Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá”

El escritor Leonardo Padrón hizo uso de su cuenta en Instagram este jueves 4 de octubre para anunciar que Elba Bastardo, su madre, falleció. “Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema. Se llamaba Elba Bastardo. Y fue la primera patria que tuve. Le agradezco la vida. Nada menos.
Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción”, escribió para acompañar una antigua fotografía en la que aparece con su madre.

Para continuar el mensaje comentó que fue su único hijo, destacando que admiró su manera de lidiar que todo lo que en algún momento se cruzó por su camino. “Siempre me conmovió su oficio: Trabajo Social. Gente que se gradúa en una universidad para luego dispensar el bien a los demás. Ella me amó sin tregua. Sin reloj en el corazón. Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión”, redactó Padrón.

Aunque la señora Bastardo prefería los abrazos más que las fotos, en su archivo reposaba una en la que “triunfa, tan dulce y puntual, su sonrisa”. El destacado escritor apuntó que en este momento lo que más le duele es no poder despedirla por ser un “venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden. El afuera es también una cárcel. Y eso lo saben los depredadores lo disfrutan”.

Para finalizar el mensaje agregó: “Toca agradecer tanta entrega. Tanto cuidarme de ese sobresalto que es la existencia. Te amo, mami. Esta vez soy yo el que te dice “Dios te bendiga”.



Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema. Se llamaba Elba Bastardo. Y fue la primera patria que tuve. Le agradezco la vida. Nada menos. Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo. Su único insomnio. Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad. Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural. Siempre me conmovió su oficio: Trabajo Social. Gente que se gradúa en una universidad para luego dispensar el bien a los demás. Ella me amó sin tregua. Sin reloj en el corazón. Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión. No le gustaban las fotos. Prefería los abrazos. Pero hoy asomo esta imagen donde triunfa, tan dulce y puntual, su sonrisa. Hoy me duele que se me vaya. Y me duele más aún no poder despedirla. Soy otro venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden. El afuera es también una cárcel. Y eso lo saben los depredadores. Lo disfrutan. Entonces que se imponga la memoria. Toca invocar los recuerdos de una vida entera. Toca agradecer tanta entrega. Tanto cuidarme de ese sobresalto que es la existencia. Te amo, mami. Esta vez soy yo el que te dice “Dios te bendiga”.
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FUENTE: Paola Hernández Vergara - http://www.caraotadigital.net ->> Ir

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