viernes, 8 de diciembre de 2017

Venezolanos encuentran en el asilo internacional una forma de “escape” a la crisis

Debido a la situación económica y política del país, venezolanos encabezan actualmente la mayoría de solicitudes de asilo en diversos países de todo el mundo. Recientemente, tanto España como Brasil y Estados Unidos emitieron su preocupación ante ese fenómeno, que es una de las tantas vertientes que presenta la diáspora que se ha hecho más recurrente en los últimos años.

La nacionalidad venezolana es la primera en la lista de solicitantes de asilo en España. Hasta el 30 de septiembre de este año, se registraron en el país europeo 7.400 peticiones lo que representan un aumento de 200% en cuatro años. En EEUU, de acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad del Interior, para el tercer trimestre de 2017 21.407 personas habrían pedido la medida migratoria en ese territorio.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), apenas a mediados de este 2017 pronto a terminar, el número de solicitudes de asilo de ciudadanos venezolanos se había disparado. pues si en 2016 se habían registrado cerca de 27mil peticiones, hasta agosto de este año en curso superaban las 50 mil.

Los principales países de destino para los solicitantes de asilo venezolanos este año han sido los Estados Unidos (18.300), Brasil (12.960), Perú (4.453), España (4.300), y México (1.044). Aruba, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Curaçao, Ecuador y Trinidad y Tobago también han recibido en 2017 solicitudes de asilo de venezolanos.

¿Qué son los asilos y cómo funcionan?

Los términos “solicitante de asilo” y “refugiado” a menudo son confundidos: “solicitante de asilo” es quien solicita el reconocimiento de la condición de refugiado y cuya solicitud todavía no ha sido evaluada en forma definitiva. En promedio, alrededor de 1 millón de personas en todo el planeta solicitan asilo de forma individual cada año. A finales de 2015, había más de 3,2 millones de solicitantes de asilo en el mundo, según especificó la Acnur.

Estas cifras representan solo una pequeña parte del total de venezolanos que podrían necesitar protección internacional, dado que muchos no se registran como solicitantes de asilo, a pesar de que indican haber huido de la violencia y la inseguridad, así como a causa de la imposibilidad de satisfacer sus necesidades diarias de subsistencia.

El Derecho Internacional reconoce dos clases de asilo: El diplomático y el territorial. Se trata en ambos casos de medios para socorrer al perseguido y brindarle protección humanitaria necesaria.
Gracias a la larga tradición de solidaridad en Latinoamérica, los ciudadanos venezolanos en países vecinos podrían beneficiarse de diversas formas de residencia temporal en ellos. Sin embargo, debido a trabas burocráticas, largos periodos de espera y al elevado coste de las tasas de solicitud, muchos venezolanos optan por permanecer en situación irregular en lugar de recurrir a procedimientos de asilo o migratorios para regularizar su estancia.
Considerando la evolución de la situación en Venezuela, es muy probable que la gente continue saliendo del país y Acnur está reforzando su respuesta en este sentido. En Colombia, por ejemplo, ha llevado a cabo entrevistas entre las personas llegadas de Venezuela para establecer las necesidades de protección y ha reforzado su presencia en áreas de la frontera, así como su capacidad para la provisión de ayuda humanitaria básica, incluyendo ayudas económicas en efectivo multifuncionales para solicitantes de asilo venezolanos con necesidades específicas.

Uno de tantos casos

La exfiscal nacional anticorrupción, Romina Pulido Aletti, actualmente asilada en España, hizo recientemente una petición de sensibilidad hacia la causa de los refugiados o asilados venezolanos, pues, según advirtió, “A cualquiera le puede pasar”.

En una jornada sobre el derecho de asilo organizada por la Universitat Abat Oliba en Barcelona, explicó cómo perdió todo de golpe: “Para mí, ha sido muy fuerte, dejar mi vida, mi tranquilidad, unos padres a los que sabes que ya no vas a volver a ver”.

La jurista expuso su caso de búsqueda de asilo, que se inició cuando destapó una trama en la que había implicada “media Asamblea Nacional con mayoría oficialista”, por la que la presionaron para que abandonara el procedimiento, hasta el punto de amenazarla de muerte.

Pulido salió en un bote hacia Trinidad Tobago, como primera escala de un viaje precipitado que pasó por Curazao, Ámsterdam, París y, finalmente, Barcelona, y ha añadido que la adaptación en la capital catalana fue más dura de lo que creía, a pesar de saber el idioma y tener estudios.

La exfiscal también ha expresado su preocupación por la situación de Venezuela, sobre la que ha afirmado: “Para los venezolanos, de una forma u otra, lo que está pasando es una guerra, aunque no le den ese nombre. Te pueden matar por un par de zapatos”.

Algo que continuará

Desde tiempos de Hugo Chávez, muchas han sido las persona que han salido del país bajo esta figura, unos por razones políticas, otros por sencillamente no querer seguir habitando un país con pocas oportunidades de desarrollo. Casos emblemáticos como los de figuras como Carlos Ortega, expresidente de la CTV; Oscar Pérez, exdirigente de la extinta Coordinadora Democrática; el grupo de magistrados designados por la Asamblea Nacional para integrar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y muchos más son referentes de esta situación.

Para el embajador de carrera y experto en asuntos migratorios Oscar Hernández Bernalette, este fenómeno, aunque ya no es nuevo, resulta todavía sorprendente al convertirse Venezuela de un país receptor de solicitudes de este tipo a un generador de asilos.

“Venezuela pasó de ser receptor de asilados de otros países que sufrieron dictaduras a enviar constantemente a ciudadanos que hacen esta solicitud. El asilo político ha sido una opción que ha tomado auge en los últimos años como vía de escape“, indicó.

FUENTE: Con información de Manuel Tomillo C. - http://www.caraotadigital.net - (PULSE AQUÍ)