viernes, 4 de noviembre de 2016

No podemos permitir que se desmoralice el chavismo como cultura política

“No podemos permitir que se desmoralice el chavismo como cultura política, como pretende lograr la oposición con la feroz guerra económica que mantiene contra nuestro pueblo desde hace varios años”, expresó el sociólogo Reynaldo Iturriza al intervenir en la Cátedra Federico Brito Figueroa, donde disertó sobre las claves históricas del chavismo.

En el acto celebrado en el Centro Nacional de la Historia, en el edificio del Archivo General de la Nación, Iturriza se refirió al libro que está escribiendo en torno a este tema. En su investigación parte de las ideas del Libertador Simón Bolívar y José Martí, entre otros. El exministro comenzó su ponencia afirmando que el chavismo dentro de unos años será una categoría de análisis, y en la actualidad solo ha sido abordado para lo primario. En ese orden de ideas dijo que su preocupación por transmitir a las nuevas generaciones lo que ha sido y es el proceso bolivariano lo motivó a escribir un libro que aún no ha concluido titulado El chavismo salvaje.

Sobre este término, aun cuando lo explica desde planteamientos del Libertador Simón Bolívar y José Martí, comentó que se trata del pueblo chavista que sigue una idea y se deslinda de los que siguen a un grupo por motivo clientelar, por recibir algo a cambio.

Comentó que el chavismo tiene que ver con la cultura política que planteó la Revolución Bolivariana desde sus inicios en los 90, y destacó la necesidad de evaluar la manera como exteriorizamos la Revolución, cómo construimos la narrativa en torno al proceso bolivariano democrático en Venezuela.

Para explicarlo con mayor facilidad estableció líneas de comparación entre la conformación del partido Acción Democrática (AD) y la cultura política del chavismo, “la diferencia es, sobre todo, la relación de ruptura, es lo central del autogobierno, el carácter representativo y participativo, y que hay que tenerlo siempre presente, porque si construimos la historia de una manera que implique soslayar eso podemos terminar repitiendo errores del pasado, pareciéndonos a lo que nosotros combatimos históricamente”.
EL CHAVISMO ES ANTIIMPERIALISTA

Señaló que no podemos hablar de chavismo si desconocemos su carácter antiimperialista, cuyo adversario histórico es la oligarquía, las élites y no el pueblo que piensa distinto. “Si renunciamos a la necesidad de construir hegemonía popular y democrática, como planteó Chávez y como lo sigue planteando el presidente Maduro, sería una cultura diferente al chavismo”, aseveró.

Añadió Iturriza que después de superar la problemática de los 90, Chávez entra al escenario político y nunca han cesado los ataques contra esta nueva forma de gobierno, “luego de 2012, el ataque se agudiza de tal manera que nosotros lo que estamos es padeciendo un retroceso de esa sociabilidad que tenía el chavismo, millones de personas que hasta recientemente estaban protagonizando el proceso de construcción de políticas en sus comunidades, del barrio, las vimos haciendo colas, siendo humilladas por los comerciantes del país, padeciendo los rigores del ataque contra la economía nacional”.

“Comenzamos a ver cómo se generalizó el bachaquerismo, lo señalamos como una expresión más del conflicto intraclase. Lograron estimular los conflictos, el pueblo peleando contra el pueblo por los alimentos”, dijo. “Parte de los desafíos de la actualidad pasan por no permitir que se desmoralice el chavismo como proyecto político, como cultura política, pero pasa también por recomponer fuerzas, y reconstruir hegemonía popular y democrática para reconstruir esos vínculos sociales que se han ido deteriorando durante los últimos años, de solidaridad, tenemos que ser capaces como fuerza de cambio de atajar esa tendencia, de neutralizarla”.

Destacó que esas prácticas han estado presentes en todo el proceso bolivariano, “no son nuevas, son categorías con otros referentes teóricos, como criterios de inteligibilidad para pensar el proceso venezolano más allá de todo el aparato teórico que nosotros heredamos”.
EL CHAVISMO SALVAJE

En su opinión, en momentos críticos el oportunismo tiende a tener un protagonismo mucho más allá del deseable. Hizo alusión a lo planteado en su libro El chavismo salvaje, que sería ese chavismo que se niega a ser pensado desde esos criterios, que se sustrae a la práctica clientelar, etc. Considera que estos chavistas están en una situación de minusvalía ciertamente. “Hoy hay una tendencia muy fuerte a invisibilizar aún más a esos que, a mi juicio, son la esencia de este proceso político. El chavismo salvaje está en todas partes, hasta en las mesas de diálogo”, dijo.

Reynaldo Iturriza ve con buenos ojos que en las mesas de diálogo estén representados tanto chavistas salvajes como oficialistas. “Ojalá que la mesa logre encauzar al antichavismo, que en su mayoría quiere la paz, solo una minoría del antichavismo quería sacar a Maduro de Miraflores con actos violentos, declinaron, o por lo menos no pudieron”.

Sobre este tema aclaró que el problema es que “mucha gente del chavismo lo creyó. La oposición no ha sabido hacerlo muy bien, y aún así están mucho más divididos que el chavismo. En el chavismo tenemos que ser capaces de construir un discurso que se exprese en todos los órdenes, hay una crisis muy fuerte de liderazgo, la clase política chavista está atravesando un momento muy delicado”.

Para argumentar su planteamiento expresó que le parece preocupante que dentro del mismo chavismo pongan en duda la ideoneidad o la pertinencia del liderazgo del presidente Nicolás Maduro. Cree que dentro del chavismo intentaron soslayar el liderazgo del presidente Maduro, lo cual también considera peligroso, y recomienda que para recobrar fuerzas deben dejarse de eso y hacer del gobierno de calle una práctica y construir un discurso que incluya a toda Venezuela entera.

FUENTE: Elízabeth Pérez Madriz - http://www.correodelorinoco.gob.ve