La banalidad de la ultraderecha, vacía, con la única propuesta de destruir el país y reinstalar de manera cabal el capitalismo como camino y decretar el fin de la historia en nuestro país, no sin antes arrasar con todo lo logrado por el pueblo en Revolución durante tantos años. Afortunadamente, la derecha venezolana acaba de recibir un revés en las elecciones de Colombia, que asumieron como suyas, para poder fortalecer sus escenarios de guerra contra el pueblo que han venido delineando desde diversos escenarios, nacionales e internacionales.
La Revolución ha permitido una evolución muy grande en la conciencia política del pueblo, pero muchas veces la voluntad del pueblo queda carente de mayor contenido, de fortalecer la formación revolucionaria y trascender el panfletarismo. Que unos trabajadores, por ejemplo, aparezcan ante las cámaras del Sibci gritando consignas y aplaudiendo cuando los productores se lo indican, no basta. Hay que activar la discusión y formación permanente, definir y ubicar muy bien caracterizado el enemigo de la paz, de la conquistas del pueblo. Chávez no puede ser solo consignas; debe ser objeto de estudio por todas y todos, de generación de programas y proyectos derivados de sus orientaciones.
La violencia opositora no ha terminado, se mantiene activa, las redes sociales son escenarios de mucha agresividad e incitación, tanto como manipulación.
Por ahí hay muchos que colocan imágenes religiosas, de ángeles, de Jesús, de vírgenes, pero solo descargan altas dosis de odio e intolerancia. Invocan a Dios para condenar a los chavistas, para decretar que su fuerza divina librará a este país de “rojos”. Ya lo dijo Henrique Capriles en su campaña, es una Cruzada.
@aliriocontreg
| FUENTE: Ramón Alirio Contreras G. - http://www.correodelorinoco.gob.ve |


