Uno de ellos fue el comerciante Pedro Marín, quien pidió con urgencia el arreglo del bote de aguas blancas y negras que sale de los baños públicos hacia los pasillos del expendio.
“Este poco de aguas sucias es un foco de insalubridad que tiene varios meses así. Nos hemos comunicado con la alcaldía, gobernación y nada”.
Marín agregó que la seguridad es otro de los puntos a revisar en el lugar.
“Acá hay vigilancia policial, pero es insuficiente. No se ven muchos robos, pero como está la situación en Venezuela, es necesario reforzar ese punto para estar tranquilos”.
Una muestra de la falta de supervisión en el espacio público es la circulación de motorizados por los pasillos.
Trabajos paralizados
Jesús González, otro de los adjudicatarios de la estructura comercial, aseguró que desde hace más de dos años se encuentran paralizadas varias mejoras prometidas para el sitio.
“Tarek prometió la ampliación del estacionamiento, acomodar la fachada, guardería para los hijos de los propietarios y el cuarto de refrigeración, pero eso quedó en palabras. En diciembre, antes de las elecciones de alcaldes, vinieron varios obreros, pero no supimos más de ellos”.
Niños trabajando
En el estacionamiento del mercado hay varios niños que trabajan cuidando carros. Indicaron que son obligados a laborar por sus padres.
“Mi papá murió hace años y no estudio. Mi mamá me manda para acá a diario y reúno unos 150 bolívares para llevar comida a casa”, dijo uno de los menores.
Aunque es ilegal que menores de edad trabajen, EL MÍO se trasladó a las sedes capitalinas de la Fundación de Atención a la Familia, Niño, Niña y Adolescente (Fundafana) y del Consejo Municipal de Derechos del Niño Niña y Adolescente y no hubo respuesta concreta sobre el caso.
| FUENTE: Pablo A. Mundaraín - http://eltiempo.com.ve |



