A Mileidy Gómez le pasa un motorizado por un lado en la calle Cementerio del casco central de Puerto La Cruz y “embojota” aún más los billetes que se llevó para hacer las compras en el mercado municipal de Sotillo.
Mueve la cabeza como un ventilador, hacia la derecha y hacia la izquierda. Gira en fracciones de segundos y se percata de que ningún extraño se le acerque y mucho menos aquellos que tienen “pinta rara”.
La mujer cuenta con unos 50 años y acaba de salir del expendio de alimentos con dos bolsas. En una lleva dos pollos y en la otra, legumbres y verduras. Es viernes y son las 10:30 de la mañana. Menciona que está indignada y ya no soporta tanta inseguridad en el municipio. Su manera de esconder los reales es arrugándolos dentro de la mano. También lleva algunos billetes en los bolsillos.
Esa es la técnica que utiliza Lisbeth Lezama, usuaria del mercado y quien además tiene allí un tarantín donde alquila teléfonos. Ella cuenta que al menos tres veces por semana ve a una persona correr por el mercado y más atrás a otra gritar porque la despojaron de sus pertenencias, “ ¿Y los policías? bien, gracias”. Ella también ha sido víctima del hampa. Asegura que en una oportunidad tenía el dinero de la ganancia en su cartera y llegaron dos sujetos y se lo quitaron.“Ahora a mí me da miedo venirme sola para el puesto. Si mi esposo no me acompaña, no trabajo”.
Meterse la plata en la ropa interior es otra de las tácticas comunes en las personas que van a comprar en el mercado municipal de Puerto La Cruz, si no que lo diga Mirian Luces. Ella es una señora de 69 años y vive en Las Delicias. Cuenta que desde que sale de su casa aparta el dinero del pasaje y el resto se lo mete en el sostén.“Yo soy una vieja. A mí cuando los malandros me vean, lo menos que van a hacer es jorungarme las tetas”, menciona la doña y suelta una carcajada. Después, pone cara de seriedad y dice que la inseguridad “está desatada. Ni siquiera se puede hacer mercado en paz”.
No sólo el dinero en efectivo es el objetivo de los delincuentes, también buscan celulares y zapatos de marca en buen estado.
Sin vigilancia interna
Luis Rodríguez es comerciante de pollos beneficiados en el expendio y denunció que el director de la Asociación de Trabajadores del Mercado Municipal (Asotram), Orángel Taberoa, prometió siete trabajadores para la vigilancia interna y no ha cumplido.
Mientras, Rodríguez sigue escondiendo su efectivo para que no se lo roben. Al parecer, los malandros ya conocen sobre estas formas de resguardo que aplican los usarios del mercado, es por eso, que prefieren arrebatar carteras y bolsos. Así que es recomendable aplicar lo de Mileidy y Mirian, y tratar de hacer las compras en aparente paz.
Peligro
No sólo se ven atracos en el mercado. Según las estadísticas de El Mío, en lo que va de año han asesinado a tres personas en las adyacencias del lugar. El primer caso ocurrió el 9 de enero. Se trata de Ángel López Guevara (20 años), quien fue víctima de las balas. El segundo fue un indigente quien fue asesinado a palazos en la esquina de la calle Democracia con Cementerio. La misma suerte corrió Ángel Maita, de 74 años, a quien mataron a golpes.
FUENTE: María Virginia Matute / El Mío - http://eltiempo.com.ve



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