Inmediatamente se encendieron sus alarmas y apenas pudo se dirigió hasta la Comandancia de Guardacostas, ubicada en el Gran Roque. Pensó que quizás había hallado alguna parte de la avioneta desaparecida desde el 4 de enero pasado, y así se los hizo saber. “Es posible que no sea nada, pero uno nunca sabe”, le dijo a las autoridades que adelantan la búsqueda de la aeronave siglas YV-2615 en la que viajaban el piloto, Hernán José Marchán, el copiloto, Juan Carlos Ferrer (ambos venezolanos), y los italianos Maurizia Castiglioni, Elda Scalvenzi, Guido Foresti y Vittorio Missoni, este último dueño de una importante casa de modas en su país.
Como si las labores de exploración no fueran lo suficientemente difíciles, también hay factores climatológicos y humanos que han jugado en contra de los rescatistas durante los ocho días que ha durado la barrida.
Desde inicios del año, los roqueños se encuentran desconcertados por el tiempo. Las lluvias, las corrientes y los fuertes vientos generalmente no alcanzan hasta enero. Hay un sol resplandeciente y, minutos después, un aguacero. Así ha estado el clima en la isla. “Esto no es común”, señaló el pescador, Emiliano González, quien como tantos otros aún no se ha lanzado al mar en 2013. Cambió el trasiego en su embarcación por las reparaciones domésticas. Camina por las calles del Gran Roque cargando una carretilla.
A pesar de que el turismo no se detiene, así como tampoco la demanda de langosta, él no se atreve a levar anclas. Le preocupa la inestabilidad climatológica. Eso, y que aún no superan las fiestas decembrinas.
Generalmente la actividad pesquera en la zona comienza a despertarse a partir del 15 de enero, después de la resaca de Navidad.
“En otro momento quizás hubiese habido más pescadores trabajando y aumentarían las probabilidades de que alguno de ellos fuese testigo de lo que ocurrió con la avioneta. Pero no creo que el 4 de enero pasado ninguno de nosotros estuviese navegando”, afirmó Vieira.
Las autoridades decidieron incorporar el testimonio de este pescador a sus indicios. Cualquier pista les funciona, pues son pocos los elementos que tienen para trabajar.
Decidieron llegarse hasta el punto en el que Vieira había sentido la resistencia. “Yo tenía GPS, así que pude poner las coordenadas exactas”, dijo el trabajador al tiempo que aseguraba sentirse comprometido con la situación. Los pescadores siempre han colaborado con las acciones de búsqueda durante situaciones similares en el pasado. Esta vez se subió en la misma embarcación que los buzos y salió a navegar.
Hasta el momento se ha desplegado toda la tecnología con la que cuentan las autoridades de salvamento. Son 483 especialistas involucrados con este caso. Intervienen bomberos aeronáuticos, buzos, funcionarios de Protección Civil, Guardia Nacional, de Salvamento Ayuda y Rescate (SAR) y de la Armada. Pero esto no ha sido suficiente.
| FUENTE: Laura Weffer Cifuentes - http://www.ultimasnoticias.com.ve |


