miércoles, 14 de noviembre de 2018

Familiares de occisos denuncian ajusticiamiento en la Torre Viasa

Cuando a la fuerza detenían a Jhoanni Rica, su hija de 10 años le suplicaba a gritos a los funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) que no lo mataran. Familiares de Rica aseguraron que el operativo efectuado el lunes 12 de noviembre, en la Torre Viasa, en Bellas Artes, fue “una masacre sin mediar palabras”.
“Vamos a bajarlo a hacerle la reseña, pero no sabemos si lo vamos a traer”, dijo uno de los funcionarios de este cuerpo especial de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) al llevarse a Rica, según relataron sus familiares, que prefirieron no identificarse.

Antes de las 2:00 de la tarde del lunes, los funcionarios de las Faes ya habían tomado el edificio. Irrumpieron en cada uno de los 14 pisos de la torre y desalojaron a los hombres: los llevaron a planta baja, mientras que a las mujeres y a los niños los dejaron encerrados en las habitaciones, detallaron familiares.

“Fue un horror lo que vivimos”, expresó uno de los vecinos. “Eran cientos de funcionarios. Entraron, le dieron una tunda de golpes a los hombres e hicieron desastres”.

Rica, de 37 años de edad, se dedicaba a reparar teléfonos móviles. Llevaba alrededor de 7 años viviendo en el piso 3 de la Torre Viasa, donde residía con su esposa y tres hijos.

Según aseguraron conocidos, tenía más de 4 años como miembro activo en la Iglesia Jesucristo Gloria Eterna, en La Hoyada, donde se encargaba del sonido en las actividades.

Sin embargo, Rica había cumplido condena por delito de robo. Cuando trasladaron a los hombres a la planta baja del edificio, seleccionaron a quienes tenían antecedentes penales.

“Nosotros, honestamente, levantamos la mano para no entrar en conflicto con ellos y eligieron a cada uno por delito”, explicó uno de los hombres, que también fue detenido en la redada y prefirió no ser identificado.

Dijo tener antecedentes por delitos vinculados a drogas. “Estuve en el grupo entre los que mataron, y lo digo de milagro”, agregó.

Según informó, a todos los hombres los enfilaron frente a una funcionaria de la PNB, para intentar identificar al pistolero que horas antes había herido en el rostro al oficial José Antonio Canales Alemán, y a quien buscaban en ese edificio.

“Nos pusimos en fila ahí, frente a ella, pero no señaló a nadie; no identificó a ninguno, porque no estábamos vinculados”, dijo.

El hombre aseguró que a quienes tenían antecedentes los separaron del grupo y se los llevaron al piso 11. Luego, se escucharon los disparos. Cada uno con intervalos de alrededor de 5 minutos entre detonación.

“Escuchábamos los tiros desde planta baja y a quienes voltearan le daban un cachazo. Aquí no hubo ningún enfrentamiento, sino una masacre”, añadió.

El operativo resultó en al menos ocho muertos. Junto a Rica, se conoció extraoficialmente que Johan Mijares, Bladimir González, Alexis Lozada, Maibert Rojas, además de otras dos personas sin identificar. Sin embargo, familiares de Rica denunciaron que eran más los cuerpos.

“Lo subieron vivo y lo bajaron muerto”
10:00 am. Con los ojos irritados de tanto llorar, los familiares de Asley Flores se consolaban mutuamente en la Morgue de Bello Monte. Habían transcurrido pocas horas desde que confirmaron la noticia: Asley también murió en el operativo.

“A Asley lo subieron vivo y lo bajaron muerto. Y se llevaron a otros tantos detenidos sin razón”, dijo una de los familiares que se encontraba con Flores, cuando las Faes entraron en su hogar.

Flores, de 41 años de edad, se encontraba trabajando en el piso 10 de la Torre Viasa cuando se lo llevaron. Se dedicaba a la preparación y venta de tostones, que cocinaba en su propia casa. “Desde hace seis meses estábamos trabajando con los tostones. Antes él los vendía en Plaza Venezuela”, expresó la mujer.

Era oriundo de Cumaná, capital del estado Sucre. Sin embargo, llevaba más de 20 años en Caracas y 14 años residenciado en la Torre Viasa.

Tenía antecedes penales. Estuvo dos años detenido por delitos de robo y aún se encontraba bajo régimen de presentación cada ocho días. Dejó un hijo de 16 años que vive en su natal Cumaná. “El ya había pagado su condena”, manifestó.

Vecinos también denunciaron otros abusos. En medio de todo el operativo, aseguraron que funcionarios robaron dinero, equipos y otras pertenencias que tenían en sus casas.

Entre sangre y grasa
La Torre Viasa es lúgubre y oscura. Apenas al ingresar una gran calda de aceite y una pila de plátanos verdes delata la principal actividad comercial que se realiza en ella: preparación y venta de tostones.

Según informaron los propios residentes, alrededor de 15 cooperativas en toda la instalación se dedican al comercio de tostones. Además, señalaron que hay aproximadamente 300 familias habitando esta torre.

Reina el olor a aceite quemado. Prácticamente en cada piso las familias se dedican a la misma actividad: pelan, fríen y empaquetan tostones. El suelo en todo el edificio es pegajoso y las improvisadas instalaciones reflejan las pobres condiciones en las que viven sus residentes.

Las manchas de grasa se mezclaban en algunos puntos con restos de sangre. Hasta el mediodía de este martes, 13 de noviembre, el suelo del piso 11 estaba a medio limpiar. Los restos de sangre, difuminados por un vago intento de limpieza, confesaban el terror que ahí se vivió. Sin embargo, aún en ese piso se mantenía la actividad comercial.

Quienes residen en esta torre describieron el operativo como “aterrador”. Un día después de lo sucedido, los vecinos se sentían con rabia y recelo hablar del tema.

FUENTE: Con información de CRISTOFER GARCÍA | @CRISTOFUEG - http://efectococuyo.com

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