viernes, 19 de octubre de 2018

Flor de la prosperidad, el “juego” que resurge en tiempos de crisis para estafar a los venezolanos

Con Venezuela sumergida en la peor crisis económica de su historia, no falta quien quiera “rebuscarse” con un extra que le genere ingresos sin tener que invertir tiempo ni esfuerzo, y recientemente ha resurgido una nueva “oportunidad” para este público: la flor de la prosperidad.

También conocido como el telar del éxito, este negocio promete a sus inversionistas ganancias sustanciales, esto a cambio de incluir más clientes en el negocio. Básicamente, cada persona que invierta, debe sumar a otras dos a la “inversión”, y así sucesivamente.

¿Cómo funciona?
Efectivamente, este entramado genera ganancias para los inversores, quienes en poco tiempo empiezan a ver los ingresos y atraen a más interesados al negocio bajo la promesa de que van a percibir buen dinero rápido y de forma fácil, pero el encanto se acaba cuando uno de los inversores no logra captar más clientela.

El negocio se inicia con una persona, no inversora, que obtiene fondos de otro tanto de interesados y luego paga a estos con el mismo dinero que han entregado otros. Es decir, María, personaje ficticio para ejemplificar el caso, decide comenzar su flor de la prosperidad y para esto, convence a cuatro amigos o familiares de confianza y les dice que si invierten USD 20, ella les devolverá USD 40.

Deslumbrados por la propuesta, estos acceden a invertir en la negociación. Eso sí, para percibir los USD 40, María les exige incluir a dos personas más en la trama. Mientras que María recibe USD 80, para arrancar el negocio, sus cuatro allegados apenas reciben USD 40, USD 20 por cada nuevo inversor.

Así, se va conformando una especie de pirámide en la que todos dependen de nuevos inversores para tener ganancias, mientras que María, al ser la “dueña” del negocio, la punta de la pirámide, se va quedando con las inversiones netas de sus primeros cuatro inversionistas y de todos los demás que logre captar, puesto que estos cobrarán su parte de las ganancias cuando capten por su cuenta nuevos “socios”

La trama se complica cuando uno de los inversores no consigue más interesados en sumarse a la transacción. Esta persona no recupera su inversión, USD 20, y tampoco obtiene la ganancia prometida, USD 20. Al final, su inversión se la queda María, quien nunca pierde, puesto que, aunque no consiga más inversores, nunca hizo una inversión para estar en el juego, sino que utilizó a los demás para generar sus propias ganancias.

La estafa piramidal
Es un esquema de negocios que se mantiene por la inclusión de nuevos inversores, quienes, al invertir, benefician a quienes los incluyeron en la transacción, y para obtener ganancias, deben buscar sus propios inversores, creando así una pirámide. Esta estructura se caracteriza por requerir un número cada vez mayor de inversionistas, quienes, básicamente, sostienen a los inversores que están desde antes que ellos en el negocio.

De acuerdo con Gestión, existen dos tipos de estafa piramidal, la cerrada, en la que una sola persona mantiene contacto directo con todos los inversores y es quien controla la pirámide; y la abierta, en la que todos los participantes se convierten en estafadores al incluir a nuevos inversores para obtener ganancias. Este segundo tipo es el expuesto en este caso y es conocido también como célula o flor de la abundancia.

Mientras que en las estafas de pirámide cerrada, una sola persona es quien controla todos los fondos, en las de pirámide abierta, se generan nuevas subpirámides que, a su vez, generan más, y así sucesivamente, hasta que el sistema se quiebra.

La primera modalidad colapsa cuando el dueño del negocio no consigue más inversores para pagar las ganancias a sus inversionistas más antiguos, y tampoco tiene dinero disponible para regresar las inversiones netas, puesto que las ha utilizado para cubrir parte de la cuota de intereses de los nuevos clientes y para crear su propia fortuna. Entretanto, la segunda se quiebra cuando uno de los inversores no logra armar su propia flor de abundancia. En sí, ninguno de los mecanismos está basado en una inversión real, sino en la redistribución de la renta. ->>Continuar leyendo...

FUENTE: https://elcooperante.com ->> Ir

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