martes, 11 de septiembre de 2018

LA DE ABRIR | Hablándole a la generación Z

En las últimas dos décadas hemos sido testigos del auge, caída y desaparición de tecnologías que en algún momento nos maravillaron: el walkman, el fax, el beeper, la Palm Pilot y más recientemente el Blackberry, por hablar de dispositivos. Hoy son piezas de museo. Si de aplicaciones se trata, ya pocos recuerdan al buscador de Altavista o a Yahoo, así como al Messenger de Hotmail, Hi5, MySpace y otros pioneros de las redes sociales.

La llamada generación Z, esa nacida entre el último lustro del siglo pasado y los primeros años de este, se ha distanciado de los mecanismos de comunicación que entendíamos como tradicionales para un adolescente y un adulto joven: no hablan por teléfono, no ven (tanta) televisión, ni escuchan música a todo volumen como solían ser retratados en todos los estereotipos. Ahora son mucho más discretos y se protegen de la supervisión de sus padres, que siguen teniendo como referentes unas herramientas y dispositivos que no forman parte de la cotidianidad de sus hijos y que prácticamente han desaparecido o al menos ya no son de uso frecuente en la mayoría de los hogares.

Móvil, instantáneo y efímero
Para los adolescentes el teléfono móvil no se entiende como un dispositivo con el que solo se puede hablar sino que es un medio para estar conectado de forma ubicua. Es el elemento de integración digital más importante entre ellos y es el dispositivo por el que más se conectan, sobre todo a las redes sociales.

Según datos de tendencias digitales, a la cabeza de las plataformas de las redes sociales se ubica YouTube, con 95 por ciento de uso en América Latina. El líder de los videos en Internet es también la red social y de contenido a la que más recurren los internautas de la región para entretenerse, informarse y educarse. Detrás está Facebook, con 89 por ciento y una revisión promedio de 15 veces por día, en contraste con las diez veces que es chequeado a nivel mundial. Se estima que del total del tiempo que acceden a contenidos audiovisuales, 59 por ciento se realiza en páginas web de streaming, mientras que solo 29 por ciento corresponde a la TV convencional, dice un estudio elaborado para el Instituto de la Juventud de España.

Para los jóvenes, participar en redes sociales aumenta el grado de información adquirida sobre la realidad cotidiana y permite realizar el rastreo de aquella actualidad alternativa cuya agenda se configura y prioriza en las redes. Además cambió la forma como adquieren conocimientos, que no queda reducida al intercambio de información sobre actividades académicas o extraescolares. Los tutoriales en videos que van desde tareas tan cotidianas como cocinar, maquillarse o realizar manualidades, hasta situaciones más complejas como el manejo de herramientas, resolver problemas matemáticos, dominar instrumentos musicales o idiomas extranjeros, son formas predilectas por los jóvenes para adquirir nuevas destrezas, y por supuesto, para informarse.

Para los medios, la posibilidad de encontrarse con esas audiencias pasa por estar en aplicaciones cuya característica fundamental es que deben ser amigables para el teléfono y ser promovidas fundamentalmente en las redes sociales y otras aplicaciones de comunicación privada como el WhatsApp y Telegram, que se han convertido en canales útiles a la hora de difundir información.

Casi siempre son los medios nativos digitales los que parecen haber sintonizado mejor con las demandas e intereses informativos de los adolescentes. Aunque en muchos casos sus contenidos están lejos de poder considerarse periodismo de calidad, resulta indiscutible su capacidad para atraer la atención de las nuevas audiencias y, por tanto, el interés de los anunciantes.

Se está produciendo un cambio de paradigma clave, porque por muy relevante que sea la marca de un medio, la decisión de entrar a ver una noticia en la mayoría de los casos está asociada a un impulso del momento y no a un acto planificado. Una prueba de eso es la pérdida de relevancia que tiene la página principal de los portales informativos a la hora de promover sus propias informaciones, que adquieren mayor visualización por los enlaces en redes, las búsquedas directas en Google y las aplicaciones de comunicación privada.

Surge aquí un dato preocupante: la información, que tradicionalmente era jerarquizada por los medios, ha pasado a estar en manos de los algoritmos que gestionan las plataformas y que alimentan el feed informativo, así que entender y cautivar a la generación Z deberá ser una prioridad de los medios informativos, que pudieran afrontar una pérdida de público a la vuelta de muy poco tiempo.

FUENTE: Luis Ernesto Blanco - https://elpitazo.com ->> Ir

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