lunes, 5 de marzo de 2018

Más que xenofobia, el venezolano está sufriendo el rechazo por su pobreza

El internacionalista Félix Arellano asegura: “Si Venezuela no cambia el modelo de país llamado Hugo Chávez seguirá exportando diáspora”. Y el politólogo Oscar Hernández Bernalette recuerda que 12% de la población del país se ha ido. Este volumen de migración está por encima del promedio mundial, ubicado en 3.95%. ¿Se ha producido xenofobia contra el venezolano? Ambas voces lo analizan para Caraota Digital.
Se dice con frecuencia que, en el pasado, naciones de distintos continentes recibieron de Venezuela oportunidades de progreso en sus urgencias migratorias. Hoy, sin embargo, algunos venezolanos aseguran haber sentido xenofobia cuando han intentado refugiarse en esos mismos países.

Para no pocas mentalidades criollas gravita la convicción según la cual esta vez les tocaría a aquellos países extender su mano amiga a una Venezuela que atraviesa ahora por una situación similar.

Pero, ¿debe despertar en los otros una solidaridad automática? Y si no ocurre, ¿deben los venezolanos recordar la ayuda que una vez ofrecieron?

Independientemente de la respuesta a esas interrogantes, algunos hablan, actualmente, de la aparición de rasgos de xenofobia contra venezolanos. Y para muestra refieren la situación de quienes a diario cruzan las fronteras colombianas procurando un mejor nivel de vida. Además de Colombia, los destinos más buscados en el sur del continente serían Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Brasil.

Sin embargo, más que de xenofobia (rechazo al extranjero), el internacionalista Félix Arellano prefiere hablar de aporofobia (repugnancia a los pobres). Eso es lo que a su juicio estaría afectando al venezolano que migra, especialmente vía terrestre.

“Si Venezuela no cambia su modelo de país llamado Hugo Chávez, que ha destruido la industria y los empleos, seguirá exportando diáspora”.
“En este momento lo que está migrando está generando problemas”, considera Arellano: “Es gente que tiene hambre, gente que no tienen medicinas, gente sin empleo, gente con necesidades; no se trata de inversionistas con cuentas bancarias fabulosas”.

Para Arellano, países como Colombia, Ecuador y Perú no constituyen el primer mundo, con presupuestos boyantes y, en consecuencia, la idea que prevalece en los ciudadanos receptores es que “los pobres de Venezuela le quitarán a los pobres de sus países”.

El proceso migratorio como el que está experimentado Venezuela tendría entonces repercusiones directas en la población con menos recursos de esos países.

“Claro que va a haber un sentimiento de malestar, de ahí la xenofobia, de ahí que los gobiernos deban trabajar en función de una eventual xenofobia dura, porque recuerda que está llegando alguien que me quita mi pan, o de tener que compartir el poco pan que tengo con los pobres de Venezuela”.

Aunque no sea obligación de los demás países ofrecer su ayuda, para Arellano “debe constituir un compromiso humano, moral y ético”.

“No es porque si lo hiciste tú antes, ahora te toca hacerlo por mi, pero sí debe existir un punto de solidaridad humana por parte de los ciudadanos; y de parte de los gobiernos tiene que haber el ofrecimiento de condiciones mínimas y de procedimientos que no sean discriminatorios”.

“Los países de la región han sido amables”

Para Oscar Hernández Bernalette, exembajador, politólogo y analista de sociedades en conflictos de desplazamientos, los venezolanos que conforman la llamada diáspora no pueden hablar de xenofobia. Todo lo contrario: “Los países de la región han sido sumamente amables, han entendido la crisis de Venezuela y han actuado con una amplitud que no se ve en muchos lugares del mundo, dándoles permiso de trabajo o residencia”.

Hernández Bernalette, fundador del Centro de Capacitación Migratoria, admite como legítimo que en cualquier contingencia de esta naturaleza, donde comienzan a ocupar espacios, competir e imponer nuevas costumbres, puede darse un proceso de rechazo: “Pero eso sucede en cualquier país, ahora bien, si somos objetivos, la actitud con los venezolanos ha sido positiva”.

“Nadie se va de su país si no hay razones para eso”, dice en justificación a la huida del venezolano de su propio suelo: “Es un proceso duro y, por lo general, en el mundo y en esta región lo que hemos visto es solidaridad”.

También coautor del libro Inteligencia migratoria ¿Me voy o me quedo?, irse del país tiene un doble origen: racional y emocional.

“Es racional porque el venezolano evalúa su realidad y encuentra razones objetivas para irse, basadas en las premisas de la falta de empleo o la posibilidad de visualizar un futuro”, explica Hernández Bernalette.

El venezolano también tiene fundamentos emotivos. Detalla que “hay gente que considera que la salida a su situación interna y a sus dificultades es irse del país sin evaluar las consecuencias y muchas veces se encuentran en situaciones más difíciles que las que dejaron, aquellos que no se han preparado”.

12% de venezolanos se ha ido del país
Antes de tomar la decisión de emprender un viaje definitivo, los especialistas recomiendan evaluar una serie de circunstancias para ver si ese proceso migratorio será exitoso.

En el análisis que cada quien haga de sí mismo, debe determinar las capacidades reales, los recursos económicos con los que cuenta, si el destino elegido reúne las condiciones que busca, si ese país facilita o no el empleo para extranjeros. “Todo esto permite saber si es una decisión acertada o no”.

No resulta tarea fácil saber cuántos se han ido del país gobernado por Nicolás Maduro. Sin embargo, Hernández Bernalette sostiene que en Venezuela, con 30 millones de personas, las aproximaciones más serias hablan de hasta 3.5 millones de personas, es decir, 12% del total de la población. Esto, desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998.

Para diagnosticar el impacto del dato numérico, el especialista precisa que con ese 12%, Venezuela estaría por encima del promedio mundial, establecido en 3.9% según la Organización Internacional de Migraciones.

FUENTE: Néstor Luis Llabanero - http://www.caraotadigital.net - (PULSE AQUÍ)