viernes, 2 de marzo de 2018

Crisis obliga a familias a fabricar féretros artesanales para sepultar a sus hijos difuntos

Isaí Javier Hidalgo Palacios nació muerto en una clínica de San Bernardino, Caracas. Su mamá se controló todo el embarazo y durante los nueve meses no tuvo ningún problema. Sin nada que temer al momento del parto fue a la clínica pero, después del trabajo de parto, la única información que recibió fue que se trató de un “mortinato”, es decir, el niño había nacido muerto.

El deceso del bebé cambió la dinámica que tenía planificada la familia, que debió comenzar a buscar empresas de servicios fúnebres y a enfrentarse a los altos precios de un sepelio en la Venezuela de la hiperinflación: la urna más económica para un bebé cuesta 3 millones de bolívares, casi cuatro salarios mínimos.

“Estas urnas son tan chiquitas que parecen cajas de muñecas”, dijo Daniel Hernández, encargado de una funeraria en Caracas. Hernández aseguró que, en la gama económica, no hay urnas de madera sino de tablones de fibra de densidad media (MDF). “A medida que el niño va creciendo, el precio de las urnas va subiendo porque obviamente los féretros son más grandes”.

Ante el panorama de los precios y la calidad del producto, Javier Pereira, tío de Isaí, decidió construir el féretro. “Tengo conocimientos de carpintería y puse manos a la obra. La primera urna que hice quedó bien bonita”, indica mientras muestra unas fotos que le tomó con su celular.

Sin embargo, la familia tenía dudas sobre la causa del deceso del niño y denunciaron el caso ante el Ministerio Público que ordenó una autopsia para determinar la causa de la muerte. Entonces Pereira llevó el féretro a una funeraria donde pidió que la guardaran mientras esperaba por los resultados de los exámenes.

Cuando entregaron el informe médico forense, Pereira fue a buscar la urna, “pero cuál sería mi sorpresa cuando vi que el dueño de la funeraria la había vendido, ¡me la robó!. Tuve que ponerme a hacer otra urna a la carrera. Esta última no me quedó tan bien, no tenía ni el tiempo ni los materiales”.

Según la autopsia la causa de la muerte del niño fue “asfixia mecánica provocada por broncoaspiración al aspirar líquido amniótico meconial espeso”, la familia insiste en que fue ocasionada por el retraso en la atención del parto por lo que insistirán en la denuncia del caso ante la Fiscalía.

Asegura que como consecuencia de esta tragedia que vivió su familia descubrió un mercado: “Puedo hacer urnas a buen precio. Mucha gente no tiene para cubrir los gastos funerarios, sobrepasan su presupuesto. Quizá me ponga a hacer urnas como un trabajo serio, sería una alternativa para muchas familias de escasos recursos”. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Carlos D' Hoy - http://runrun.es