miércoles, 7 de marzo de 2018

2.900 kilómetros con Naycore y otras 34 vidas rotas

A 680 kilómetros de esa línea divisoria entre Colombia y Venezuela, Naycore Gallango, instrumentadora quirúrgica de 37 años, empaca en su maleta roja los uniformes de enfermera, algo de ropa, zapatos, objetos de aseo personal, una batidora eléctrica, dos libros de cocina, un budare para hacer arepas y dos bolsas de harina pan.

En un morral negro guarda todos sus documentos legalizados, apostillados y el pasaporte cuyo trámite le costó 100 dólares, unos 21 millones de bolívares. Si un venezolano tuviese todo ese dinero en el banco, sacarlo le implicaría ir 215 veces a la entidad financiera, porque solo pueden retirar hasta 100.000 bolívares al día.

Es morena, alta y bonita. Más joven fue modelo de ropa. Vive en Valencia, capital del estado Carabobo con sus tres hijos, su marido y su madre. Habitan un apartamento otorgado por el programa Misión Vivienda del gobierno de Venezuela. Está lista para hacer el viaje por carretera hasta Lima, Perú. Gregorio Medina, el médico cirujano con quien comparte su vida, no lo está.

“Todavía falta algo”, le dice su madre, también enfermera. Está terminando de coser las pretinas de los pantalones de Naycore, que convirtió en bolsillos falsos para que esconda los dólares. “Es un viaje largo y desconocido”, reflexiona.

Runaylis, de 17 años, Róger de 7 y Ronald de 6 se abrazan a la abuela, también enfermera, mientras ven alejarse a su mamá por el pasillo de la estación de buses. Ella lleva un pantalón blanco y una camiseta tipo polo gris. El adiós es temporal. “Nos veremos dentro de dos meses”, dice. Sube las escalinatas del bus. Deja en suspenso su pasado y también su presente.

La enfermera de Valencia no va sola. La acompaña José Ángel Servén, un chico que encontró una forma de empleo en la creciente crisis migratoria, la primera que ha provocado la salida en masa de su país de millones de venezolanos en toda la historia. “Yo acompaño a los viajeros y me aseguro de que aborden el bus que desde Cúcuta los lleve a su destino final, por eso me pagan”. José ahorra el dinero para salir de su país. “Pero aún guardo la esperanza de que las cosas mejoren”, dice.

A Colombia han entrado 550.000 venezolanos, pero las cifras de Migración no pueden cubrir el subregistro de los que simplemente van en tránsito porque no ven en Colombia oportunidades de empleo. Naycore estuvo del 30 de julio al 1.º de noviembre del 2017 en Medellín con su esposo y los dos hijos menores, pero como la universidad en la que estudió en Venezuela no le expidió su certificado de internado rotatorio con el número de horas cursadas, no pudo conseguir trabajo como enfermera en Colombia.

Naycore y José abordan el autobús de Valencia hasta San Cristóbal a las 4:00 de la tarde del martes 30 de enero. Doce horas tardará el recorrido. Se cuentan sus vidas en voz baja. Él es un joven casado, con dos hijos que alimentar. Vive en un país que se derrumba a pedazos. La primera noche del que será un largo recorrido está llena de lágrimas. A ella la vencen el cansancio y la rabia contenida contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Más de 4 millones de venezolanos han huido de su país, según estimaciones de académicos que dicen que la diáspora comenzó desde el mismo momento en que Hugo Chávez asumió el poder. Tímidamente los primeros en salir fueron los empresarios con sus familias. Hoy, la población en general. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: GINNA MORELO - http://efectococuyo.com - (PULSE AQUÍ)