lunes, 2 de octubre de 2017

Narcotráfico y trata de personas: la cara oculta del trabajo sexual en Venezuela

El trabajo sexual en Venezuela es un tema que se mantiene en las sombras. Son muchas las denuncias que hay al respecto, pero que no son tan públicas por la gravedad de las mismas y el presunto alcance de sus involucrados. El narcotráfico, la trata de personas y los asesinatos, son el día a día de este antiguo oficio.

Yonatan Matheus, director de la Asociación Civil Venezuela Diversa informó que “en Venezuela una persona trans solo tiene dos opciones: o es peluquera o trabajadora sexual”, alertó el director general de la mencionada organización que se ha dedicado a denunciar ante diferentes organizaciones internacionales, las vejaciones a las que tienen que someterse estas personas por no contar con políticas de estado inclusivas.

La realidad que golpea este oficio ha sido motivo de preocupación de diferentes instituciones internacionales. En el caso de los asesinatos, un informe presentado por la ONG ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), evidenció que entre 2013 y 2015 hubo 21 muertes: 19 mujeres y 2 hombres gays. 73% de ellos menores de 34 años, situación que generó gran alarma en la organización.

A pesar de que el trabajo sexual en Venezuela no está penado por la Ley (a menos de que sea ejecutado por menores de edad), es un oficio en el que quienes lo realizan en las calles, deben someterse a las vejaciones de diversas bandas delictivas, perfectamente organizadas y que tienen abiertamente vinculaciones con el tráfico de drogas y la trata de personas, aseguró el director de la organización sin fines de lucro.

Matheus, quien ahora se encuentra en el exilio por denunciar estos hechos de violencia y vandálicos, aseguró que la razón por la que estas bandas se han fortalecido con el paso del tiempo, “es porque cuentan con el respaldo de funcionarios policiales, quienes cobran vacunas por los favores recibidos”.

“El tráfico de drogas es el principal negocio de estas bandas. Las jefes de estas organizaciones delictivas usan a sus trabajadoras sexuales como narcomulas, algo grave, pero que cuenta con el respaldo de funcionarios policiales porque ellos son beneficiados. Ellos tienen acceso a la cocaína, heroína, popper y marihuana”.

Como toda banda delictiva, hay jefes, “herederos” y meros peones, quienes son los que más padecen. Aquí las llamadas “madres” son las que comandan estas articulaciones. Hasta hace poco eran La Prince y La Barbie. La primera de ellas fue condenada en 2016 por ser responsable de asesinatos de dos mujeres trans y extorsión. La segunda se encuentra en México, donde sigue operando con el apoyo de “sus hijas” para el traslado a Panamá, Colombia, República Dominicana y México de otras mujeres trans que se dedican al trabajo sexual en esos países, aseguró Matheus.

“La trata es un problema grave, que se repite y con mucha frecuencia. Las líderes de las bandas reciben muchos beneficios por participar en estos delitos. Últimamente se ha escuchado mucho cómo la prostitución de venezolanos en otros países se ha incrementado y esa es la respuesta. En gran parte, son bandas delictivas las que están detrás de eso”, sentenció Matheus.

Muy seguro de sus palabras, el director de Venezuela Diversa comentó que lo que más preocupa de todo esto es la presunta complicidad de las autoridades ante estos hechos abiertamente demostrados por organizaciones internacionales.

“De acuerdo con un estudio hemerográfico realizado en 13 estados venezolanos, habrían ocurrido 99 crímenes de odio por la orientación sexual, identidad de género y expresión de género entre enero de 2009 a agosto de 2013. La CIDH recibió la información que hubo un incremento del 55,56% de los asesinatos motivados por la orientación sexual, identidad de género y expresión de género en lo transcurrido del año 2013 (de enero a agosto de 2013) en relación al año anterior. Asimismo, un total de 53 amenazas y ataques contra personas LGBTI habrían ocurrido en Venezuela entre enero de 2009 y agosto de 2013″, destaca el informe de la CIDH presentado en 2015.

En Venezuela, quienes ejercen el trabajo sexual es porque principalmente no cuentan con las mismas posibilidades que el resto de la sociedad. Este es un oficio en el que las mismas trabajadoras aseguran que “ya están muertas por dentro”, pues deben someterse a cualquier cantidad de vejaciones y actividades, todo por tratar de sobrevivir.


FUENTE: Con información de Angelica Polanco - http://www.caraotadigital.net