viernes, 9 de junio de 2017

Vuelo hacia la gloria

Faltaban pocos minutos para las siete de la mañana. Frente a Wuilker Fariñez está, a 12 metros, Nico de La Cruz, con su número 11 en la espalda y toda una tradición en el deporte más universal de todos. 20 años recién cumplidos y tres temporadas en la primera división del balompié uruguayo. El del Caracas FC, el nuestro, tiene 19 y dos contiendas en la primera división venezolana.
Fariñez ya era héroe. Contuvo, con grandes intervenciones, las arremetidas de Uruguay. El 1-0 se lo habían marcado, por penalti, de La Cruz en el minuto 49. De resto, el muro de 1.80 metros, oriundo de Catia, nacido en Caracas el 15 de febrero de 1998, impuso su ley.

De la Cruz y Fariñez, dos caras de un juego que minutos antes había cambiado gracias a un zurdazo sublime, precedido por los gritos del técnico Rafael Dudamel “¡Que patee Sosa!” o algo parecido.

Samuel Sosa, 17 años, espera que Adalberto Peñaranda amague con su derecha, un movimiento muy sutil que acciona la catapulta. En cámara lenta se dibuja una parábola en la que iban los latidos de un montón de venezolanos. La esférica sigue la ruta mental que millones le pedíamos. Esquiva las manos del portero. Minuto 91. 1-1.
30 minutos de tiempo extra dejan la resolución para las concreciones desde el punto de castigo. Así se dilucidaría el primer finalista del Mundial Sub20 de fútbol, que se celebra en Corea del Sur.

Peñaranda cobra efectivamente el primer penal. Federico Valverde empata. El nuevo sistema de definición (patea un equipo, luego lo hace dos veces el otro, y de nuevo en par de ocasiones el primer elenco, y así, hasta llegar a cinco disparos cada uno), le dio el chance a José Rodríguez de intentar colocar adelante a la Celeste. Se deja caer hacia su izquierda el cancerbero con el número 1 en su espalda, para dejar la tantera igualada y con la oportunidad criolla de lanzar dos veces seguida.

El diecisieteañero puso el 1-2 y José Hernández el 1-3. Agustín Canobio descuenta, Rodrigo Betancourt iguala, y el turno para Yeferson Soteldo, quien la pega en el larguero. 3-3. El capitán criollo, Yangel Herrera acierta el 4-3 y deja la escena servida al mejor portero de la justa.

Dudamel mira hacia arriba, no contiene los nervios. Tantas veces en ese rol le tocó estar como jugador activo, con atajadas sensacionales. Ahora le traspasa esa energía a su muchacho, al de toda Venezuela. Una parada y ya. Es lo que falta.

Despega hacia su izquierda, hacia la gloria, vuela y escribe historia. Levanta la mano y saca el balón de su curso. Wuilker no reacciona. No parece entender las dimensiones descomunales de lo que ha hecho. Dudamel sí, el banco vinotinto también, las redes sociales, los periodistas y los políticos venezolanos, los tuiteros, los influencers, los camarógrafos todo el que estaba pendiente reacciona. Nos abrazamos a lo que podemos.

Ya esta hazaña nos siembra en otro nivel. Nunca hemos sido parte de una final de Mundial de fútbol alguno. El domingo se juega la supremacía contra Inglaterra. Otra buena razón para el desvelo. ¿Y si les ganamos? Con lo logrado ayer vale para abrazarse por un largo tiempo.

Una Venezuela mejor
Al finalizar el partido, el timonel criollo declaró:
“Qué lindo despertar, Venezuela. Nos debemos a todo nuestro país, a nuestra gente”.
“Por favor paren ya las armas. Hoy la alegría nos las ha dado un chico de 17 años y ayer murió uno de 17 años”.
“Presidente, paremos ya las armas. Que esos chicos que salen a la calle lo único que quieren es una Venezuela mejor. La que ríe y la que sonríe y la que disfruta de la vida, en territorio venezolano como lo quieren esos muchachos Vinotinto”.

Técnico con historial
23 jugadores llegaron a Seúl, comandados por Rafael Dudamel, el director técnico que cuando fue portero, llevó la bandera venezolana a verse en una final de Copa Libertadores y quien incluso marcó un gol en la tanda de penales en 1999, cuando su equipo Deportivo Cali (Colombia) perdió ante el Palmeiras de Brasil. Dudamel cobró y convirtió el primero por su equipo. Fue el primer venezolano en disputar una final de la Libertadores, el torneo de clubes más importante de América.

FUENTE: Edder Díaz - http://eltiempo.com.ve