lunes, 1 de mayo de 2017

(Anzoátegui) Darse un gusto culinario es un lujo en la zona norte

Para el venezolano de a pie parecen haber quedado atrás aquellos tiempos en los que decía “te invito o vamos a almorzar al restaurante”. Los altos precios de los menús de los diversos locales de comida existentes en la zona norte de Anzoátegui han convertido en un lujo darse este tipo de gusto.

Hasta las populares “balas frías” (perros calientes, hamburguesas, empanadas y tequeños) ya no representan una opción accesible. Su elevado costo impacta en el bolsillo de los comensales.

En un recorrido realizado por el equipo del diario El Tiempo por varios establecimientos se constató que una familia, mínimo de tres miembros, debe disponer de más de 50 mil bolívares para darle un caprichito paladar.

Placer “cariñoso”

En uno de los locales ubicados en la marina del centro comercial Plaza Mayor, un plato de pollo a la plancha con dos contornos se cotiza en 14.000 bolívares y una paella para dos personas en Bs 38.000

En la feria los precios de la comida asiática van desde Bs 9.200 hasta los Bs 12.500; una arepa con cuatro contornos (rellenos) cuesta Bs 6.000 y una pizza familiar sobrepasa los Bs 10.000.

Pilar Cardona, quien trabaja en un banco, sostuvo que desde hace varios meses no pisa una feria de comida de un centro comercial y muchos menos un restaurante.

“Los precios son una locura, trabajo cerca de un restaurante y allí una parrilla mar y tierra cuesta hasta 40 mil bolívares. Imagínate, es prácticamente dejar el sueldo en un solo día. Tengo tres chamos y mi esposo, eso para nosotros es imposible. Tomamos la opción de preparar platos en casa”.

En Puerto La Cruz, los precios no varían mucho. Un pollo entero, sin contornos, se ubica en Bs 17.000. A ese precio se suman Bs 5.000 de una ración de ensalada rallada, y más Bs 4.500 por un refresco de dos litros.

En los negocios asiáticos, los precios de los platos van desde Bs 6.500 hasta Bs 17.000 (este último es un menú ejecutivo para dos personas).

Los dueños de los establecimientos afirman que sobreviven gracias a la confianza que tienen en ellos los clientes que aún los frecuentan. Sin embargo, sus ventas no son igual a otros tiempos.

“Yo aquí estoy vendiendo menos de 10% de lo que vendía hace dos años. Fíjate, es poco más del mediodía y esto está vacío. Antes, los clientes tenían que literalmente cazar las mesas y ahora las mesas esperan por ellos”, indicó una comerciante china que prefirió no identificarse.

Ante los altos costos de los platillos fuertes es común que los clientes opten por las llamadas “balas frías”, pero para ello también se debe contar con una buena disponibilidad de efectivo.

En un paseo rápido, se constató que tanto los perros calientes como los tequeños y algunas empanadas se valoran en Bs 1.000 y si a eso se le añaden Bs 1.100 o Bs 1.400 que cuesta una malta o un refresco de 350 mililitros, ya se tiene que disponer de un mínimo de 3.500 bolívares para amortiguar el hambre.

“Aquí ya uno no puede comer nada, estos precios son insoportables”, dijo Luis García.

FUENTE: José Camacho - http://eltiempo.com.ve