domingo, 23 de octubre de 2016

(Anzoátegui) Despidieron a liceísta de Guanta que murió al caerle un trozo de techo

Humberlys Marcano fue llevada por última vez a la institución en la que estudió desde el ciclo básico, pero esta vez no estrenaba uniforme: su visita revivía la tragedia que marcó el pasado miércoles a los alumnos de la Unidad Educativa Juan Vicente González, ubicada en el sector El Chaure de Guanta, estado Anzoátegui.

La niña de 11 años de edad tenía dos días de haber iniciado el primer año de bachillerato cuando su vida se apagó. Estaba sentada en uno de los bancos del área de receso cuando una pestaña del techo de dicho plantel le cayó en la cabeza.

Humberlys estaba en compañía de otros tres alumnos, pero ella corrió con la peor parte: perdió masa encefálica y los galenos no le pudieron salvar la vida. Los otros tres jovencitos sufrieron lesiones menores y están en recuperación.

“Estaba llena de ilusiones y le contaba a sus compañeros cuán cerca estaba de ser una profesional. Ella quería graduarse y ayudar a su madre con los gastos de la casa”, comentaba Lucila Reyes, madre de uno de los compañeros de clases de Humberly.

Con globos blancos y azul celeste decoraron el plantel donde era conocida como una excelente estudiante, dedicada y con buenas calificaciones.

Dentro de la institución colocaron dos toldos blancos bajo los cuales se esperaba que el gobernador del estado Anzoátegui, Nelson Moreno, el alcalde de Guanta, Jhonathan Marín, y la directora de la Zona Educativa, Carmen Castillo, la despidieran, pero ellos nunca llegaron.

A pesar de que algunos asistentes aseguraban que nadie había invitado a las autoridades, muchos, como Lucila, querían que se presentaran a dar la cara por lo ocurrido.

“Quienes conocemos a la madre de Humberlys, sabemos todo el esfuerzo que esta ha hecho por proveerle la mejor calidad de vida a sus cinco hijos, pero ésta se escapó de sus manos, y la responsabilidad es del mal gobierno que tenemos”. Así se expresó Lourdes Contreras, quien se consideró amiga cercana de la jovencita.
¿Tragedia o descuido?

Representantes de la Unidad Educativa Juan Vicente González comentaron que antes de que culminara el año escolar 2015-2016, le hicieron saber a la directora de la Zona Educativa que el plantel estaba en mal estado, pero hasta ahora no los habían tomado en cuenta.

Rebeca Tamayo tiene a sus dos hijos de 8 y 12 años dentro de dicha institución y vive en el sector portuario El Chaure desde hace 32 años, tiempo en el que asegura no haber visto trabajos de mantenimiento u otros arreglos más que pintura y desmalezamiento.

“Dejaron que se les viniera encima la escuela, y así están muchas en el estado Anzoátegui, pero hasta que no haya muertos no hacen nada”.

Lo cierto es que desde el fatídico día las clases están paralizadas en el conocido plantel guanteño, y entre los habitantes de la comunidad se rumora que lo van a demoler, pero hasta ahora se desconocen detalles.

Quienes fueron a la casa de Humberlys durante los tres días en los que su cuerpo fue velado, cuentan que al lugar llegaron representantes de la gobernación del estado y del ayuntamiento portuario con tanques de agua, café, azúcar y hasta alimentos, pero estas dotaciones nunca fueron vistas con buenos ojos por los allegados de la pequeña.

“Para qué la ayuda ahora, tenían que aparecer cuando se les hizo el llamado y evitar que todo esto ocurriera. Humberlys pagó los platos rotos de un mal gobierno”, dijo Ernesto Ruíz, padre de un compañero de clases de la niña.
Entre negaciones y excusas

Cuando Humberlys se encontraba en la sala de cuidados intensivos del Centro Meditotal de Puerto La Cruz, la directora de la Zona Educativa, Carmen Castillo, se negó a dar declaraciones a los medios. Su rostro revelaba la preocupación que sentía y sus más fieles docentes daban la cara por ella.

Una de las maestras, que estaba en el centro asistencial privado y que no quiso identificarse, se atrevió a asegurar que en el área donde ocurrió el accidente se registran “Leves temblores de vez en cuando”, pero la versión fue negada por los alumnos del plantel. Hasta los representantes de los muchachos aseguraron que la información era falsa; una madre de dos bachilleres contó que sus hijos estudiaron desde el ciclo básico en el lugar y nunca había escuchado dicha información.

“Si es así como ella dice, ¿por qué no colocaron conos o algo que impidiera que los alumnos se acercaran a ese lugar?”, se preguntó Morelba Castellano, quien aseguró que las autoridades tienen que hacerse responsables por el hecho.

Desde el pasado miércoles, cintas amarillas con aviso de “no pase” bordean la zona donde ocurrió el suceso, y cada vez que alguien pasa por el lugar, recuerda que una vida inocente se apagó y que no volverá a recuperarse.

FUENTE: Giovanna Pellicani - http://elpitazo.com